viernes, 31 de agosto de 2007

Juana Roggero


Vuelta
del trayecto
del deshielo
del desconocido
al trayecto
taciturno, obvios
vuelta a la lágrima profunda
vueltas a los sentidos, a las arañas, a los lampiños, a los estallidos
calesitas azules
viento.



*
Tengo miedo a las cavidades, a los huecos de las cavidades. A lo que suena. A lo que nunca va a estallar. A las minas que no están escondidas. A mi extranjera. A lo que no puede dejar de sonar. A los huecos. A los ecos.
Al quiebre.




*
En el final morir de luces, señora, morir de luces. Quiebra que te quiebra, te da el ahora, te da permiso para subir el volumen. Me dijeron que hace frío, y, te escucho,“compromiso”, te escucho. Digo “tremendas”, sueño ahora con mañana a la tarde cuando vuelva a no verme, cuando me llene de luces, de techos de carpas cosidas,
de puestos de verano de unas solas noches. ¡Olor! Olor Olor a quincho y parrilla,
a guitarra deseada, a canciones dedicadas. Rueda que te gira y te gira, te vuelve oblicua y sedienta. Porque me dicen que es verano, de los calientes, como esos que tienen carnaval. Bombo, matraca, gritos. Fuego que también baila. Digo “alegría” de no verme, no me formo, usted no entiende mucho, señora. Morir en la mitad y reventar de luces.





Escribo porque me hace dar vueltas, vivir en calesita, marearme y recuperarme. Volver a lo que ya no es idéntico. Me gusta desaparecer. Mirar y cerrar un ojo.
Soy mala en cumplir plazos y proyectos, pero me entusiasmo cuando lo logro. Disfruto cuando siento que di algún paso, supongo que es uno de los motivos por los cuales también escalo. Hoy mi tiempo de mayor goce se divide entre la escritura y la escalada. Es… Se… refracta, disimula, rompe. Hoy mi proyecto de escritura gira en torno de la apropiación del color azul. Me encanta no entender, como cuando escribo.

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