viernes, 24 de agosto de 2007

Agostina Luz López






*

Los pies sin carne
Se me meten en las partes
En las que mi brazo se junta
Con tu hombro
La pelusa saca con la lengua
mis incapacidades motrices
sonámbula hablante
no duermo, no sé no pensar
me revuelco
en los pensamientos masculinos que tengo
mastico mis dientes
haciendo un ruido que estalla por todas partes
hasta llegar a despertarte
el riesgo deportivo del beso
un bebe que nace alejado de amor
me compro pantalones para matarte
pero prefiero ahogarte
un día de invierno con las clepsidras sin movimiento
cuando la nieve sea aguafiesta
y rompa los vidrios
(antes de eso)
me llega un disparo
no voy a contarte: es dulce senil
tumulto de fuego
y yo virgen
muero.




*

Quiero conocer Texas, aunque no vista de moto ni use caballo para cruzar la calle. Deseo verlo frente a mis ojos, distrito en que las personas pueden dormir en almohadas y desplumarse en besos.
Los hombres usan chalecos de jean y arrastran sus ojos a vidrios de agua.
Yo quiero ir, para montarme a su caballo y galopar con medias hasta las fronteras, encontrarme hombres con sombreros que esquivan subi-bajas y cantan canciones de cactus.
Fundar una madre que porte breteles y polleras de jean cortas. Embarazas de cowboys, con patines yendo a recorrer arboledas.
Muchos dispares oyen mis oídos, rebotando contra los puentes y pies de personas.
En Texas los niños se agrupan juntando bolillas, besándose unos con otros hasta despertarse del todo. Y corren ponys buscando el amanecer. Hasta que anochece, ahí fallecen en algún lugar cerrando sus ojos hasta esperar nueva luz.
La gente no envejece, se retira por los pasillos a encender su cuerpo con fósforos para no llorar mas.
Texas es mi lugar, la gente sueña con colchones en el mar. Usan botas que asfixian el caminar hacia atrás.
Todo esto lleno de arena, el viento hace videoclips. No saben amar, saben dormir y mirar.
Me gusta Texas, el cielo enrojece. Hay dos personas mordiéndose las manos y eso no es violencia.



*

oh dios ayúdame los cielos para mi son tan grandes que me siento delgada y pequeña como la sirenita. Perdóname por buscar en las calles la fatalidad del amor. Mentiría si no desease viajar en globo aerostatico junto a jóvenes amantes. Quiero juntar mucha plata para irme de casa y no volver a tener padres nunca mas. Aspiro la independencia de los fuertes. Otra vez perdón por eso.
En la cama a la noche cuando hay truenos, no puedo dejar de llorar, sospechando que quizás el sol caerá sobre mis pechos.
El mal ha acudido a mí como un estruendo espumoso. Hasta de día deseo hacer el amor, incluso con los mas débiles. Quiero sacudirme. Redimirme ante ti. ¿Algún día te conoceré? Es cierto que hay días que no dejo de pensar en ti. Golpearía mis dientes, mi cuello solo por complacerte. Voy a morir aguantando el dolor.








Mini bio, o cosas para contar.

Me llamo Agostina López. Tengo 20 años, estudio letras en la Universidad de Buenos Aires y además de escribir poesía, me gusta escribir teatro. Me gusta un texto de Clarice Lispector que dice así “Tengo miedo de escribir. Es tan peligroso. Quien lo ha intentado lo sabe. Peligro de hurgar en lo que está oculto, pues el mundo no está en la superficie, está oculto en sus raíces sumergidas en las profundidades del mar. Para escribir tengo que instalarme en el vacío. Pero es un vacío terriblemente peligroso: de él saco sangre. Soy un escritor que tiene miedo de la celada de las palabras: las palabras que digo esconden otras: ¿cuáles? Tal vez las diga. Escribir es una piedra lanzada en lo hondo del pozo”
Encuentro en la poesía una manera de hablar, y estoy en esa búsqueda del lenguaje que quiero para mí y para conectarme con el mundo y con los demás. Este es otro de esos lugares que siento que aportan cosas buenas para eso.

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