domingo, 31 de agosto de 2008

Reseña

+
Este poema lo escribí en 1995, fue el último poema de un ciclo en una etapa de primeros
y adolescentes poemas. Hoy creo que es uno de los impulsos del por qué escribo…




Allí


puedo creer que existe el horizonte
más allá de todo aquello
que los barcos navegan ausentes
sin rumbo hacia el destino

puedo creer que todavía el océano
azul, dibuja olas de desvío
que se confunden con el viento
sin saber hacia dónde se dirigen

puedo creer que un día naufragué
en el fondo del mar encontré a tus ojos
y yo, ciega de amor
secuestré a tu mirada

puedo creer que allí
donde la profundidad no tiene límites
estuvo mi vida y nació mi sueño

y en el abismo donde el silencio es eterno
encontré a tus labios
y yo, murmullo anclado
enmudecí con tu beso

Alina

viernes, 29 de agosto de 2008

Convocatoria para ensayos


CONVOCATORIA / CALL FOR PAPERS


Autos, barcos, trenes y aviones: Medios de transporte y cultura en América Latina


Eduardo Espina / Fernando Reati
Compiladores


Esta convocatoria llama a la presentación de artículos de no más de 25 páginas a doble espacio (incluyendo bibliografía y notas), estilo MLA, sobre cualquier temática donde confluyan los medios de transporte y la cultura latinoamericana en sus manifestaciones literarias, cinematográficas, musicales o plásticas. Los artículos serán en español, y se contempla la publicación del libro en una editorial latinoamericana.


miércoles, 27 de agosto de 2008

Susana Thenon

*
Ayer tarde pensé que ningún jardín justifica
el amor que se ahoga desaforadamente en mi boca
y que ninguna piedra de color, ningún juego
ninguna tarde con mas sol que de costumbre
alcanzan a formar la sílaba
el susurro esperado como un bálsamo,noche y noche.
Ningún significado, ningún equilibrio, nada existe
cuando el no, el adiós,
el minuto recién muerto, irreparable,
se levantan inesperadamente y enceguecen
hasta morirnos en todo el cuerpo, infinitos.
Como un hambre, como una sonrisa, pienso
debe ser la soledad
puesto que así nos engaña y entra
y así la sorprendemos una tarde
reclinada sobre nosotros.
Como una mano, como un rincón sencillo
y umbroso
debería ser el amor
para tenerlo cerca y no desconocerlo
cada vez que nos invade la sangre.
No hay silencio ni canción que justifiquen
esta muerte lentísima,
este asesinato que nadie condena.
No hay liturgia ni fuego ni exorcismo
para detener el fracaso risible
de los idiomas que conocemos.
La verdad es que me ahogo sin pena,
por lo menos he resistido al engaño:
no participé de la fiesta suave, ni del aire cómplice,
ni de la noche a medias.
Muerdo todavía y aunque poco se puede ya,
mi sonrisa guarda un amor que asustaría a dios.

viernes, 22 de agosto de 2008

Evidencia: carta hallada en un bolsillo




Yo quería
ser tu flor
tu color flor mariposa

...........................................posa tu leve mirada

hada

leve soy ala de nieve

..........................................ve en verano ve mi brasa

sacudida
ida en invierno
no tu refugio oloroso

.....................................oso tierno
.....................................animal tan real
.....................................mineral
.....................................al bello rojo fulgura
.....................................dura

surá bella
..................llamativa
iba votiva a tu campo
ampo de tréboles
húmedos
húmeros soles batientes

.....................................en los dientes
.....................................cuando sientes

lentes de sol o mirarte
arte prieto atajo lento
darte intento
aun con lamento

....................................macilento deseante

ante pongo

..................hongo cansancio
y escancio
en floreros bebederos
un mero vino de abeja
que despeja

..................peje quiero
..................que despiertes

muerte fuerte
.........................lucidez
.........................................pez que adormece
y mece
las bocas repetidoras
horas y horas
amadora no se acaba
no se clava
......................aval de sed
...........................................red que traba
abajo
.........tajo
................de alma
en palma

..........................................calma vino

pero el vino


.......................avinagró.

Memoria Emotiva

+

En la bañadera encontré un patito amarillo


muchas burbujas

burbujitas

muecas

una sábana

un ojo

una ciruela

la piedra de un río

el verano en julio

un cronómetro

una bolsa transparente

dedos

ese músculo

un trapecio rojo

varios ejercicios

una lamparita verde que enciende y apaga

el diccionario de sinónimos

papelitos de colores

azulejos de fondo

una hilera de cepillos

dos escalones

dos olas

tu nariz con crema

mis sandalias

peces

ruleros

y un pelo lacio
+

viernes, 15 de agosto de 2008

domingo, 10 de agosto de 2008

Etelvina

Etelvina se acercó a la foto familiar y la besó con ganas.
Cansada de llorar, Etelvina no entendía que sus hermanastras no habían causado la ausencia de sus padres aquel verano. Su mal carácter y tristeza poco tenían que ver con su belleza, la más linda de todos los castillos de arena, de todos los veranos en Mar del Plata. Por ello tal vez Etelvina conservaba al loro de su padre como su mejor amigo, a quien ella veía inmortal. Pepe era un loro viejo que a pesar de la especie quería a la niña como una hija. Sabia que el amor de la madrastra, era el rechazo más profundo que Etelvina podía sentir. Todos los veranos, se arrinconaba en el cuarto de juguete mientras Pepe la observaba por la ventanita de cartón corrugado.

Un día había una gran fiesta. La invitación más grande de salir a jugar al carrusel de la plaza. En Avenida Colón, avenida de los descubrimientos. Era el primer año en que un payaso llamado Simón organizaba un Concurso de Sonrisas, donde se premiaría a la sonrisa más linda de los niños veraniegos. Sin embargo Simón era un hombre de una vida triste. Se había criado con los pescadores del Puerto, vivía en un bote pesquero, huérfano de besos de una familia fallecida en el mar el día en que la tormenta se llenó de espanto. Ni bien su adoración al mar era intacta, sentía cierta nostalgia por las olas que iban y venían al puerto lleno de pesca, de redes, oliento, sin corazonadas. Hasta que un día Simón amaneció queriendo ir al Circo y convertirse en payaso. ¨Simón, un payaso triste buscando Sonrisas¨.

Enterada del concurso la madrastra anotó a sus dos hijas pero no a su hijastra. Sabía que Etelvina no podía concursar. No había modos de devolverle la forma arqueada a los labios. Ya estaba cansada de lograr al menos ese pequeño gesto de quien no era su propia hija. Además ese día Etelvina se había encerrado en su cuarto quién dice para llorar. Quería ir al concurso pero era más fuerte el llanto, el enojo, la no sonrisa. Tal vez en ese momento Pepe reaccionó. Quiso hacer algo por la niña. Como viejo y sabio conocía a Simón tanto como a Etelvina y no podía permitir esa tristeza que ambos sufrían. Así es que Pepe esa tarde batió sus alas. Vistió a la niña. La llenó de brillos, de consejos. Se posó en su hombro convenciéndola de aquella aventura en la plaza. En la feliz avenida de los descubrimientos.

Etelvina llegó bella pero sin ganas. Deslumbró. Su madrastra y hermanas tampoco la reconocieron. Pero sí un tal Simón que se acercó con tristeza y preguntó -¿De qué color se ha puesto el cielo esta tarde que hasta los ángeles me visitan?- Y entonces hubo un hueco de carrusel de aplausos de sonidos. Etelvina sonrió y Simón dibujó la sonrisa más hermosa del mundo. Jamás tan pura o sincera en toda alta mar.

Fue en ese momento cuando Etelvina salió corriendo. Y Pepe detrás de ella. Simón detrás de Pepe queriendo abrazar a Etelvina…

Alina

(mi versión de Cenicienta). Niños Feliz Día
Ilustración: Alina

viernes, 8 de agosto de 2008

Joaquín Sanchez Mariño



Enigmas




Es inútil el intento de pertenecerme
Cuando la tenacidad no me identifica.
Es un cuento signado por la infamia
Mi persona mendigando tu designio.

La inocencia que he perdido
En el vasto mundo
Me ha usurpado el plano del instinto,
Hoy soy sólo lo que digo.

Sueña ahora, partícula del tiempo,
Que no espero a tu cobarde rebeldía.
Duerme ahora tentáculo del miedo,
Calla y deja que se asomen los enigmas.






Ajenidad

Salpica libre el sol
Oh, malta pecadora
Corre el cuento de niño que fumiga,
Calumnias de ajenidad
¡Hermana!
¡Hermana tierra!
¡Hermana!
La calle se va con otros
Y queda solo mi velo
Mi angustia
Mi ajenidad
De la luz
Que va
Que cae
Que sobra
Que baña
Que inunda
Que muestra
-¡Feroz!-
El trueque de hielo inédito,
Un Amanecer de mí,
Un Atardecer de usted,
Yoes de penumbras muertas,
Ajenidad,
Grito,
¡Ajenidad!
Perfume de hora larga y tuya
Manifiesto de vacío
El devenir.
Ruido,
Decepción y ruido.
Indígena de modernidad,
Moda nueva de recíprocas fealdades
Todo, nada,
Nada, todo
Diminutivo de luz,
Y correr de nuevo,
Hermano escape,
Prima persecución,
Ajenidad,
La voz de dios veloz
Se interpone peregrina,
Marea sublevada,
Y el resto
El todo
Ajenidad.






El aterrado

Soy –o quiero ser-
un intelectual enloquecido:
-Impulsivo y consecuente-.

Yo, que pretendía saberlo todo,
hoy todo lo sospecho,
adolescente idiota,
porque sospechar me asusta menos que saber.

Y lucho desterrado contra todos mis prejuicios.
Y sigo en pie.
Pero la poesía cuando no es triste no sirve,
digo, o me decís vos.

Y es tarde y no me importa.
Aunque tal vez debiera importarme.
Resulta que el tiempo a veces se diluye…
y es mucho más maleable y dócil;
amigo, generoso, cómplice.
Cómplices las horas de esta tarde
que son el reflejo de mi estado de ánimo.
Pero son también el tinte trágico de un verano que vendrá,
Que será invierno en las frías tierras del norte.
Que será invierno y savia de mí llanto.

Recordaré entonces,
Entre lágrimas de mi ojo seco,
Que la poesía cuando no es triste no sirve,
Pero tal vez valga tanto más la pena.









Joaquín Sanchez Mariño
Por qué escribo.

Y dónde hablar de uno si no es la escritura. Dónde recordar qué hacemos, dónde imaginar qué haríamos de no hacer eso. Si se trata de mi identidad doy un nombre, pero dudo que allí vaya a estar yo. Si se trata del quehacer diré nada, sino soportar la sucesión de espacios vacíos. Pero si acaso se tratara -como en un cuestionario utópico- del por qué sin más, del por qué lo que suponga, del por qué lo que yo quiera; diré que porque sí, diré –casi con un grito- que así me conocí: desvariando, desmenuzando, inquiriendo, desglosando.
Mi vida es la escribitura, el paladar verbal, la invención lenguilística; y la mentira favorita de los brutos: el que no sabe inventa.
En realidad, como en todos, mi vida es tantas cosas que la escritura se vuelve la recapitulación pintoresca de instantes, de lugares, de imágenes de ideas, de ideas de imágenes, de anécdotas, de querencias…
Soy -diremos la verdad después de todo- un obsesivo de mí. Cada vez que me defino me re-invento.

Sacrificio


"Enfants" Roberto Matta.

hundirme en el colchón
como en el agua
............................blanda
como en la sombra
de este árbol
donde cuelgo
.....................mis collares
mil collares
uno a uno
cadenas bolitas cuentas
el viento hace tintinear
.....................................las ramas
cuelgo mis zapatos
y me hundo
en un hueco catalejo
.................................a la distancia
mapas de lo que no sé
............de lo que no fue
páginas
...............que hacen de cama
del pensamiento pasado
de la esperanza caída
con las cuentas por pagar
gas teléfono luz y agua
cablevisión internet
..........................con las cuentas del rosario
y sigo
..............hundiéndome
en una arena
.......................de pies del todo quemados
como las naves
las nubes
mar
en torno
cuelgo las manos la lengua
el útero
..............que suena con los collares
sutiles
ornamentales
brillantes
cuelgo piernas
............................ya cansadas
alianzas pechos caderas
mientras junto
........................fotos labios abrigos
en el árbol
y soy
..........nada
quien fabrica
mulier faber
una pira de esta historia
prendo fuego
......................con la piedra del naufragio
......................con las cartas archivadas
......................con los dientes de insistir
y dejo que el humo suba
......................................la bandera nebulosa
de la ardiente
oscura
blanca
rendición

Karina Cartaginese




crujientes miniaturas
urgentes garabatos
enredan mi cabeza…



----------------------------------olvidé mi espada

----------------------------------y no puedo traducir


----------------------------------veo mi contorno en el piso

----------------------------------antes de la caída

----------------------------------de la última gota

----------------------------------que me rebalsó


----------------------------------soy la borra de un fondo

----------------------------------húmeda ceniza

----------------------------------el suelo me absorbe

----------------------------------como una mancha de tinta



-----------------------


Ejército celeste

mujer calidoscopio
mujer siamesa
multiplicas brazos
besos y cristales
en la tormenta
eléctrica de azules rayos
un ejército de mariposas
entre las piernas que aletean
procrean figuras
que sangran en los labios
de una boca calidoscópica



------------------------






Repeat

En el destiempo
El silencio
Calla todo
Como si fuera grito
En el destiempo
El silencio
Calla todo
Como si fuera grito como si fuera grito grito
como si fuera como si fiera como si fuera


----------------------------------------




Karina Cartaginese (22-02-71)

escritospoeticosdekarina.blogspot.com


Escribo para crear cuerpos
y silencios…
escribo porque urgentes garabatos
enredan mi cabeza…

viernes, 1 de agosto de 2008

Un relato de mí misma


Un relato de mí misma

Autobiografía literaria / Ensayo
por Juana Peralta


Ilustración Juan Bracco Arancet
galería pájaros locos
.
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ñ
ñ
ñ
ñ
ñ
ñ
ñ
ñ
Por dónde empiezo?
Por qué escribo? No me acuerdo a qué edad exactamente empecé a escribir. Siempre me gustó tener a mano un lápiz y un papel, por las dudas. Ahora pienso y trato de entender por qué y quizás que lo haya usado como un refugio, aunque no me gusta la palabra refugio porque tiene algo de dramático de víctima, pero también “casa” es mucho, …quizás paredes, en el sentido de límites. No sé, un espacio, que se abría para mi en el instante en que el lápiz tomaba contacto con la hoja, aunque no escribiera nada en particular y sólo repitiera una y otra vez el mismo dibujo, reforzando las líneas de un diseño al azar, una y otra vez hasta que adentro mío algo se hubiera aquietado, y sin darme cuenta sentir que “ya está”. Refugio en el sentido de un espacio real en el tiempo que me da una sensación de materialidad, de llegar a ser visible. Poder permanecer ahí todo el tiempo que quiera, me da espacio para entenderme, o llegar hasta un lugar, viajar en la oscuridad de mis marañas hasta que inevitablemente amanece, porque tarde o temprano eso pasa si o si, y eso es bueno saberlo adentro mío, es una ley que me encanta, un mantra que me protege y a la vez me da solidez para aceptar la permanente impermanencia .Como decía mi tío Federico Manuel: “sólo consiguen el oasis los que se bancan el desierto”
En mi caso particular, empecé a escribir mas en forma de poesía cuando lo conocí a Martín, mi compañero, y el papá de Rosa, cuando conocí y vivencié en carne propia el verdadero peso de las relaciones humanas y todo lo que eso significa. El acto de escribir me da un cierto peso-consistencia para esperar y aguantar un tiempo que aunque ya está establecido porque es parte del ritmo de la naturaleza todas mis partes disgregadas no lo pueden habitar a la misma vez, por eso escribir , o cualquier acción que haga poéticamente, me abre el espacio en el cual todas las partes puedan estar juntas. Y en ese instante llega el alivio, como una confirmación de que soy y existo.
Acción poética: acto de buscar/encontrar la belleza que inexorablemente existe en cada hecho o cosa del universo. Momento en que se logra/intenta dar cauce a algún sentimiento atrapado en algún lugar de nuestro cuerpo.

Nací antes y completé ese tiempo marino en una incubadora. De hecho, todavía lo completo cada día metiéndome adentro en el mar caliente de mi bañadera, lugar sagrado para mí donde leo, escribo, rezo, canto, tomo algún te perfumador (a veces una cerveza), hablo por teléfono con una hermana, o simplemente me quedo ahí sumergida un buen rato con la nariz afuera para poder respirar y estar en silencio. Permanecer ahí, en ese silencio más hermético hasta milagrosamente recuperar el equilibrio (tan necesario) para salir, o a veces nada más para irme a dormir con la sensación de estar mas entera.
Según mi mamá, casi nos morimos las dos el dia ese que nací, era 6 de abril de1978 y fue el peor momento de su vida, dijo, porque se sintió tan mal y tuvo tanto pero tanto miedo… Pensaban ponerme Clara pero al final cambiaron de idea porque era muy oscura y me llamaron Juana, pesaba 1 kilo, y una vez hablando, como para darme una idea de cómo realmente era yo cuando nací, mi mamá me comparó con esos tubos negros de los teléfonos de ese entonces.
Era junio del 78 en pleno mundial de fútbol cuando ya pude salir de la incubadora para ir a mi casa. Parece ser que contrataron para que me cuidara, a una enfermera que ganaba igual que el gerente gral de General Motors. Recién a los 6 meses de vida me sacaron al mundo, o a dar una vuelta a la manzana. Nadie podía ingresar a ese cuarto aséptico salvo algunas excepciones, y con barbijo, eso me lo contó mi hermana. Uno construye su historia a partir de los cuentos que fue oyendo, por eso hoy que tengo una hija presto tanta atención a cómo cuento las cosas. También me dijeron que mi hermano Blas lloró toda la noche porque esperaba a un hermanito. De todas maneras es de él, del que más recuerdos tengo de cuando era chiquita y es más, fue yendo desde mi hermana Mili hacia él que me animé a dar mis primeros pasos. Yo compartía el cuarto con el, hasta que se fue pupilo a Córdoba. Una mañana, mientras él preparaba sus cosas para irse al colegio, yo estaba parada en la cuna agarrada de los barrotes, probablemente mirando lo que hacía, cómo juntaba sus cosas, la mochila, y se ve que no pude resistir su partida, y pretendiendo seguirlo me tiré de la cuna, cayendo de dientes al piso. Así fue que aparecí con el diente negro en todas las fotos hasta que por fin se me calló, y también con un casco, porque tenía el pelo cortito como un varón. Muchas veces me confundían con un varón, cuando estaba en segundo grado me acuerdo que dos chicas malditas en el baño hasta me hicieron bajarme la bombacha para comprobar que no lo era.
Mis hermanos son tres seguidos y prácticamente después de una década llegué yo a éste grupo ya armado y establecido. Ahora me doy cuenta que fui bastante como una hija única, salvo que no lo era. También alguna vez oí a mis padres hablar de mí como la nietita. Muchos veranos los pasamos en el campo de mi abuela en Gral. Madariaga. Eso me hizo muy bien ya que podía jugar con niños de mi edad, salvo que eran todos varones, porque mis primas, que me llevaban un par de años, conversaban de pierna cruzada en el living a la hora de la siesta con mis tías y mi abuela. A mi me divertía ir a pescar tarariras con los muchachos, jugar al comando en los cañaverales, amontonar las ovejas en un rincón del corral para después lanzarnos de palomita encima como si fuera un colchón vivo y gigantesco, meternos en la laguna a nadar con los caballos, jugar carreras en el campo inundado me acuerdo ese verano que nos tirábamos del caballo en pleno galope, siempre a las carcajadas, salvajes, galopando entre los maíces altos que era como meterse a fondo en un descontrol de ruido sin saber adónde uno iba hasta que de golpe el silencio y el aire, cuando se atravesaba la línea recta en que se acababan los maíces y se salía al campo abierto.
Pero lo que más pero más me gustaba, era un juego que inventé que consistía en que el que toca el piso pierde, me había inventado unos circuitos aéreos que iban de árbol en árbol, a un muro, a otro árbol, a un tanque de agua, y así me pasaba muchas pero muchas horas yendo por el aire de un lugar a otro.
Me gustan mucho los árboles, aprendo mucho de ellos, me tranquiliza pensar en ellos, son parte de mi vida, y quizás suene exagerado, pero también de mi familia.
Cuando aprendí a escribir mis primeras palabras, me acuerdo la primer carta que escribí y le pedí a mamá que la mandara por correo a mi hermano querido Blas, que en el año 1982 lo habían mandado pupilo a Córdoba porque era un azote. Mamá escribió “Querido Blas” y yo después escribí abajo todas las palabras que sabía, que eran: Mamá, Papá, y Raúl (por Raúl Alfonsín, lo habré copiado de alguna calcomanía, quién sabe…, mi mamá era fan, y me estoy acordando ahora que también yo jugando hacía el gesto de las dos manos agarradas para el costado…).
Tengo dos tíos que me han marcado mucho, uno es Octavio, el hermano menor de mi mamá, que una tarde de calor mendocino lo descubrí por la ventana de su casa tocando la guitarra con la armónica enganchada tipo Dylan y sentí un flechazo musical muy fuerte. El otro, Federico Manuel, el hermano mayor de mi papá, que aunque está en otra dimensión (aunque quizás ya estaba en otra dimensión siempre, el decía que tendría que haber nacido 40 años más tarde), lo tengo muy presente en mi corazón, y sus palabras me dan fuerza, risa, y me inspiran la vida…Me acuerdo esa vez que pasó lo de María Amuchástegui que se tiró un pedo haciendo gimnasia, cómo Federico se reía a carcajadas porque no sé cómo habían reconstruido la escena en La Noticia Rebelde, y me lo contaba mientras se tomaba dos cafés con leche en esas tazas blancas monumentales. Después también, esa misma tarde, no sé qué le habré contado yo que me hizo buscar un lápiz y un papel para escribir lo que me iba a decir muy contundentemente, y así lo hice. Y me lo llevé a mi casa y lo pegué en la pared. Decía:
“Viejo careta, guanti,
no me hagás el bocho
porque no me banco más
ninguna apariencia.
Me acuerdo también en el 83, que Federico aparecía en el programa de Tato Bores, alguna vez lo vi porque habré pasado justo por el cuarto de la tele cuando lo estaban viendo, y me acuerdo cómo me impresionó, era muy loco para mi verlo ahí metido en la tele, mirando el techo, hablando cosas que hacían reír a todo el mundo, o cantando asi todo modulando “es la hora de los magos” de Jorge de la Vega, que fue el primer disco de vinilo que tuve, junto con el de la Novicia Rebelde. Nunca me voy a olvidar cuando papá sacó un tocadiscos viejo de un lugar muy alto de un placard y me lo regaló, sentí que me estaba dando algo importante, y pesaba una tonelada.
En el verano del 83, nos fuimos navegando a Brasil. Vivíamos en el barco de mi papá Gitana del Sur, nos bañábamos en el mar con shampoo para agua salada, comíamos camarones día y noche, todo el día en tanga con la piel negra y curtida, ese verano me habían bautizado el negro, porque mi mamá me había cortado el pelo muy cortito, y mal, y cuanto más trataba de arreglarlo más la empeoraba.
Siempre tuve desde muy chica un contacto muy especial con la naturaleza, vivíamos muchas aventuras con mi papá tan aventurero, y a mi me divertía mucho eso (cuando uno es chico no tiene noción del peligro), recuerdo que nadaba 100 mts desde el barco hasta la playa a los 4 años, incluso de noche me tiraba al mar, no tenía miedo de nada. Disfrutaba mucho del contacto con la naturaleza y de cómo mi cuerpo se sentía en ese movimiento, me atraía la destreza física, inventaba permanentemente nuevos desafíos, gozaba de mucha vitalidad y creatividad que involucrara al cuerpo más que nada, ya que era bastante callada, y todavía lo soy de hecho.
Cuando era chiquita me reía todo el tiempo, a mi mamá la llamaban del colegio porque no me paraba de reír, eso era en el 86, que tenía 7 años, y no tenía vergüenza de nada, bailaba…, me expresaba libremente (o al menos bastante libremente), hacíamos actos de Menudo con mis primos, cantábamos, en esa quinta en Hurlingham que tenían mis abuelos paternos donde nos juntábamos los domingos. Una vez mi abuela me echó de la pileta porque me reía muy fuerte: “nunca vas a conseguir novio así…” .
Me acuerdo que más de una vez quise ser varón, por ejemplo cuando estaba con mis primos que de pronto surgía esa complicidad de pertenecer al mismo género, y se paraban uno al lado del otro y hacían pis, y yo, era una mas de la fila que ahí parada, hacía mi gran esfuerzo y lograba que el pis saliera para adelante también. Me atrevo a decir que ya de más grande pude encontrar cierta gracia en ser mujer, precisamente en el momento en que me quedé embarazada de mi primer y única hija Rosa, mi amor de mi corazón. Eso fue algo que marcó un antes y un después, encontré la felicidad de un sentido, un hay que ir para allá, y eso fue la gloria para mi. Esta parte de mi vida me encanta…
Pero pasé de los 7 a los 24 años, creo que me salteé un pedazo. Quizás porque el colegio es un bloque de perder el tiempo del que me aburre hablar. Yo iba a un colegio privado y bilingüe de Belgrano R. Una vez, ya en el secundario, la directora le dijo a mi mamá que yo vivía en un mundo mejor muy lejos de acá, y de paso también mechó que había una posibilidad de que nos hagan el favor a mi y a ella (mi mamá) de sacarme algunas materias porque no me daba la cabeza. En mi familia mis hermanas eran una luz y brillantes, una era capitana del equipo de hockey, la otra era solista del coro, y puede ser que haya habido mucho contraste cuando aparecí yo que nunca me destaqué en nada. Aunque miento, porque en los últimos dos años integré el grupo de teatro del colegio e hice un par de obras en las que tuve papeles bastaaaaante importantes. Cuando terminé el colegio me puse a estudiar música en la U.C.A. En esos dos años y medio que duré en la facultad, conocí un mundo nuevo: Ofir, una casa-maravilla, Chorizo Cósmico en donde todo podía suceder, ensambles, música permanentemente por todas partes, fiestas, tuve la alegría de formar parte de shows en vivo en los que nos disfrazábamos, tocábamos pintados de plateado, había fuego, volaba gente por el aire y el azar, siempre dando la nota conjuntamente con un grupo de teatro que se hacían llamar Los Misceláneos y nunca pero nunca dejaban de sorprender con sus creaciones tan espontáneas y delirantes. También armamos una banda con unas amigas “Las Bombinis” (Bombini era el nombre de la pizzería que quedaba a la vuelta de Ofir, y donde yo pasaba gran parte de mis días cuando no estaba en la facultad). Aprendí a tocar un poco el bajo, me encantó ser bajista. Por otro lado, la U.C.A., donde me costaba mucho estudiar, y tampoco es que tenía mucho que ver con ese lugar ni esa manera tan rígida que me costaba tanto pero tanto seguir. Y así fue que logré salir huyendo para Ushuaia en Octubre del 98, ahí descubrí que era verdad, que realmente existía un mundo mejor muy lejos de acá, y que había mucho viento. Ahí empecé a escribir cartas, a partir de ese momento mi vida era viajar y escribir cartas, tuve una necesidad muy grande de conocer la Argentina, también deambulé por países limítrofes, y por algunos limítrofes de los limítrofes. Descubrí que una de las cosas que más me gustaban de viajar también era la excusa para escribir cartas. Esos meses que estaba en Ushuaia le escribía cartas a mi hermana Z sin parar describiendo todo lo que estaba viviendo y lo que sentía. Nunca me sentí menos sola en mi vida, al contrario, descubrí que la población interna había crecido sideralmente y eso me dio mucha alegría. Estaba enamorada de todo, y lo bueno es que con tanto viento ni podía pensar, solo sentir y escribir, describir todo ese mundo nuevo, lejos de la casa de mis padres, de estudiar, de todo lo que me pesaba y me torturaba. Ahora era una guía turística porque un día quien sabe por qué, ya que no es tan común que lea el diario, ni mucho menos el Buenos Aires Herald, en un cuadradito decía: “se necesita guía turística no profesional para estancia desolada de la patagonia, con bajo salario…” y no me acuerdo ahora qué mas decía pero fue suficiente información para saber que me estaban buscando nada más y nada menos que a mi, era justo lo que yo quería, lo que yo más necesitaba. Ese viaje también me marcó, sentí lo más parecido a la libertad por primera vez, estaba encantada de la vida. Y a partir de ahí fue que me puse a viajar sin parar, conocí glaciares, islas, desiertos, oasis, salares interminables, fui navegando hasta Brasil y perdí de vista la tierra por tres días, vi peces voladores, ochocientoscuarentamil delfines…
Cuando un día me quedé quieta, ya devuelta en la casa de mis viejos, me di cuenta de que tenía mucha tristeza, pero mucha en serio. Frustración, de haber dejado la música pensaba yo, o no sé de qué…, todavía ni sé del todo, pero era el año 1999, y ahí pasé mucho tiempo en mi cuarto. Conocí el miedo, el pánico y el terror por LA ARAÑA.
A cada rato creía tener una enfermedad terminal, todo era confusión, miedo… En ese entonces escribía todo el tiempo, abría un ojo y cuando me daba cuenta de que estaba despierta ya había escrito una hoja entera. Me fui unos meses a Bariloche a lo de unos amigos que tenían una suerte de bar, y me quedé el invierno ahí, trabajando en el Bar La Piedra, ahí aprendí a cocinar, o básicamente a hacer patys, y pizzas de todo tipo. Hubo un poco mas de música, y cuando volví, un amigo me invitó a su banda Urbana como tecladista, tocamos en muchos lugares, y hasta grabamos un disco, pero ya no disfrutaba tanto, ya vivía en estado de tortura prácticamente todo el tiempo y lo que me aliviaba, me hacía de cable a tierra para canalizar, era escribir, escribir cualquier cosa, eso era lo de menos. Ahora veo que un instinto de supervivencia me llevó a escribir marañas y marañas de cuadernos… Escribiendo creaba el espacio donde poder no hacer fuerza para sostener ninguna mentira ni ser como yo pensaba que ellos pensaban que tenía que ser y vivir. Y todavía no lo logro, aunque siempre me concedo la posibilidad de cambiar. De todas maneras reconozco que sigo sosteniendo el mandato aunque en menor intensidad, o al menos uno de los tantos, que en éste caso sería “Juana es singing, es out, vive en un mundo mejor muy lejos de acá, flota, ajena a la realidad, que envidia poder vivir así…, en un mundo flotante, en la luna de Valencia, de fantasía, colgada de la estratosfera, en las nubes de Úbeda, sin saber de nada, ni leer el diario, ni la política, ni los temas socioculturales, ni la actualidad piripipí, etc, …” me doy cuenta cómo es que sigo sosteniendo el mandato, y a qué nivel uno se queda pegado en esas cosas. Cómo es que el entorno nos juega y nos devuelve esa imagen, que en el caso particular mío, lejos está de ser placentera y todavía más lejos está, de estar lejos de la realidad. Yo soy un bife con espíritu. Cito a mi tío Federico Manuel de nuevo: del infinito al bife.
En fin, con esto quisiera readaptar la idea de el por qué escribo, y creo que es por algo puramente personal. Es una manera que me gusta de re-conocerme. Me doy cuenta de que no pretendo “cambiar el mundo” ni hablar “del mundo” a través de mis poesías, ni a través de nada de lo que hago. Más bien intento habitar mi mundo, reconocerlo, para intentar cambiar de posiciones. Atravesar la cantidad suficiente de oscuridad y de caos. Porque busco la claridad, el descanso de encontrarme con mi verdad mutante, aunque sea tan fugaz. siempre observando la naturaleza y sus ciclos que es donde encuentro la pureza. Y si en lo micro está lo macro, si me entiendo a mi entiendo al mundo. Busco entenderme, descubrir el orden sagrado. Por suerte hay otros que quisieron ser médicos, ingenieros, abogados, periodistas…, porque a ellos puedo acudir cuando los necesito. Me gusta tomar conciencia de la red y sentirme parte, porque hay un orden. Hay de todo y para todos.
No sé a dónde quiero llegar,
a ningún lado
que no sea
sentirme en paz de ser lo que soy.
Me gusta compartir lo que escribo, me gusta escribirle a una persona que quiero, o mandarle mis poesías a alguien . A veces las leerán, a veces no. Pero me gusta que me lean, que me escuchen en ese decir mudo que es escribir. Una vez me dijo un “maestro” (como le llamaban ahí, en ese pueblito colorinche y perdido de Jujuy): “A mi me gusta el ir”, valoro mucho eso que me enseñó, y me gusta tomármelo así…, todo en general, aunque a veces me olvide y sufra por sentirme tan mal que no llego a ningún lado, tan largo el cuento…

Juana Peralta




“El misterio final es uno mismo. Cuando se ha pesado al Sol en la balanza, y medido los pasos de la Luna, y trazado estrella por estrella el mapa de los siete cielos, aún sigue quedando uno mismo. ¿Quién puede calcular la órbita de su propia alma?”

Oscar Wilde “De profundis”

Ilustraciones de Juan Bracco Arancet






Exclusivo pájaros locos.
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