jueves, 16 de septiembre de 2010

Juan Previgliano

Estocolmo


Portugal corre como un meridiano

lejos, las calles de Estocolmo

metros y metros de agua

ahogo en golfo de Vizcaya

lo abarca un braceo pausado.


Para establecer un núcleo,

quebrar los sentidos prefabricados

deshacerlos,

verter el polvo en el aire o aspirar,

da lo mismo.


La luz gente, la luz

metros y metros de agua

la bus qué?

no la bus qué más da,

la búsqueda

las calles de Estocolmo.


.

.



La perra Julia al sol

La franja de un continente

un motociclista elfo

huyendo a toda velocidad

una abertura insinuante

fractura de sed

que teje y mata

estos rastros desunidos

también los abandonaba

qué cimiento remueve

su paz, si ya están

tercos y se antojan

monstruosos en mis andanzas

este perro me salvó la vida

(no mi psiquiatra)

gracias, corazón

agua de la margen frígida

gracias por irte despacio

ahora sí, la tranquilidad

pasiva y descalza

no me arrastra a nada.

La liberación Julia

sabés, a vos te da el sol

no es puntilloso

no es austero

es tu lomo recalcitrándose al sol

lloviendo sueños que desandan

aterciopelan y braman, Julia

animalito descansador

comedores de cobre

en los palacios infernales

el Hades, tu sol y

la mar en coche.

Una teoría de la poesía:

si no se siente

no lo creo

si no se cree

por algo será

entonces

adelante con las canciones

que anden y se compliquen

como cuarenta lagunas turbias

como vuelos dejados.

A ver, a lo de antes

a lo de escarbar Julia

a lo de deshacerse en la mierda

no de la mierda

eso sería cobardía

y vos sos un animal

y yo soy un hombre

que disfruta del sol

y de las mancha de café con leche.

Un triángulo verde anquilosado

montaraz, diurno de herrumbre turbia

fijate

capaz cambiás de rumbo, mañana

y saltás en el parque sin pedir perdón.


.
.


Sicilia

La última casa de los incautos

es la melancolía,

se matan de risa cuando no dicen nada

se matan de risa cuando dicen todo,

no conocen la diferencia

entre un pantalón de gimnasia

y una telaraña.



Juan Previgliano

Por qué escribo

Escribo para mi tía Cecilia que me deja llorar cuando se me canta, para el viejo Taz que siempre tiene una palabra de apoyo y para el gruñón de Jorge. Mi célula de resistencia personal.

Escribir no me sirvió de nada, sí leer. Por ejemplo, aprendí que Asís y que Fogwill son escritores de segunda línea, que Urondo es lo mejor que tenemos. Yo andaré por la línea 130 o 152.

La llave del candado de la tranquera no existe, hay que saltarla. Eso sí dejando el auto, yendo a pie. Del otro lado, en el páramo, no sabemos qué nos espera. No tiene que ser algo solemne y farolero, puede ser simple, pero hay que ir solo y caminando.



2 comentarios:

Clara O. dijo...

Muy lindos todos, pero el de la perra Julia me encantó!!!

Anónimo dijo...

Sicilia. Perra Julia
Hum
Me gustó, gracias
eugenio