miércoles, 29 de septiembre de 2010

María Laura Romano

de la serie "Pajaritos en la cabeza" de Renata Schusscheim

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PARALEL

Una lesbiana que

tiene un marido

y una novia.

Alguien que escribe sobre mí

mismo o misma

y sobre alguien más:

el otro muy alejado

el otro que hace cosquillas

el otro que te da picazón en la nariz.

Una mujer que dice poder

cocinar como la mejor del mundo

La misma mujer que no puede prepararse un café

ni ir a comprar ni limpiar

ni leer ni usar nada de dinero.

La vida máxima

y

La vida mínima:

mi marido es

las cadenas esclavizantes

de la norma heterosexual.

Mi novia blonda tiene

cabellos salvajes

y anda a caballo como una amazona.

Mi yo es

un león enjaulado

un plato de gato gigante

con leche y listo para lamer.

El otro es

un cielo encrespado

pronto a desplomarse en

un mar de lágrimas.

Mis platos de porcelana son

usados por hombres y mujeres

que devoran mi mousse de maracujá.

Mi vida cotidiana se desploma en

un lecho amarillo con sábanas floreadas

encriptado en una cápsula de cristal.

Mi lecho amarillo es

una flor carnívora de corola cálida

que alberga a mi yo dormido.

Mi yo dormido que espera

del beso histórico

volver a despertar

al sol fuerte

y a la lluvia torrencial

a la alternancia del frío y el calor

a la dureza de la vida

que solo en las puntas extremas

de los hilos que bordan

el nombre de bebés

parece querer el equilibrio.

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POEMA SOBRE HERMANAS

Para mí que el mayor castigo

hubiera sido el irreparable no saber

nada en torno a la hermandad

entre hermanas.

Amar a una hermana

¿será como amarse a sí misma?

Yo que me empalago de mí

del poema que es mío en mí

de la letra eme que es mi preferida

salto de mí hacia otras que están en mí

parecidas y distintas.

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La misma madre nos hizo

en la cabeza profunda

la misma trenza cocida

una trenza que se hace y se deshace.

La misma tijera nos cortó la trenza

para que dejáramos de pelear.

Si calcamos nuestros corazones

y los superponemos,

¿los agujeros están en el mismo lugar?

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Qué cosa esta de la feminidad tan fuerte

de las mujeres de nuestra casa

saciadas hasta el hartazgo

de proges y testos

terona

de que todas nos burlemos de los hombres

por imposibilidad.

Qué cosa que hagamos todo esto pensando en

la otra.

Y aunque a veces creemos

que los padres son la raíz fundamental

imaginamos que todo está dedicado a nosotras:

una ronda de chicas de cabellos sueltos

crecidos, ondulados

en la orilla del mar,

en un bosque bucólico

camisones blancos

de tela liviana y casi transparente

y una corona de flores

en el pelo castaño claro;

si una se hunde

y no suelta la mano de la otra

se la lleva al fondo del mar.

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En nuestra fantasía

ese el el lugar paradísiaco

-no el vientre de mamá-

el lugar donde hay otras como yo

que intercambian ropa y perfumes

ven programas sobre gente famosa

investigan embrujos amorosos

y las estrategias para el buen manejo

de las guerras del hogar.

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(Los hombres vienen marcados en la frente

por los dioses

con la escritura de oro por la que clamó

Medea, esa que nos alerta cuál va a ser

el que nos lleve a la discordia.)

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Nosotras no nos quedamos en la orilla

como si nuestro padre fuera

descendiente de un pueblo pescador,

cuyas huellas debamos continuar.

No nos interesa establecer

esa complicidad superficial. Nosotras somos

más radicales,

nos hundimos en la mar.

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Allá abajo mareadas

por el vértigo insondable

de kilómetros azul marino

podemos alucinar

con un paraíso de igualdad.

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Poema sobre la rasante oscuridad

Mi mamá aprendió a caminar

muchos años antes que yo

pero hubo un momento mágico

un hechizo de la descarga

un inter

reino

en el que ella se olvidó

de que sabía

(¿su mamá

se habrá olvidado también,

antes que ella,

de que sabía?).

.

Raro como olvidarse de

las maneras en que

se hace el amor

pero hay mujeres en el mundo

que les agarra una amnesia

ya no saben cómo

sostenerse en pie

la posición vertical

les es tan vertiginosa…

y ellas son tan altas

y se sienten tan íntimas

quieren ser rasantes

captar de las cosas

una esencia:

las astillas de metal

del tenedor o

de las plantas las pelusas.

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Cuando mi mamá estaba parada

-qué desgracia estar parada,

hay chicas que lo único que

desean en la vida

es trabajar sentadas-

de repente le venía una

marea interna de líquidos

algo que se la llevaba

mezclándole en las venas

un perfume dorado.

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Nunca pudo donar nada

de sangre

su sangre tenía gusto a lengua única

por eso las comunicaciones

eran raras.

Ella, su sangre y su lengua

eran íntimas

pequeñas

hablaban solas

desde los poros de ella

la voz salía finita

y se cortaba al menor viento.

.

Mi mamá tenía voz débil.

Me decía “tesoro,

yo te adoro”.

Su voz nunca alcanzó

a pararla ni pararme

hacía falta un pelo largo

plateado

de donde sostener

me treparme y subirme

como Rapunzel

a la torre del castillo

y ahí estar a salvo

a la espera de la lengua

abrazadora de un dragón.

.

.

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Nací el 1º de mayo de 1981 en Lomas de Zamora. Viví toda mi vida en zona sur (mayormente en Quilmes) hasta que en febrero de 2010 me mudé a Almagro. Estudié Letras. Ahora soy profesora de muchas cosas y sigo siendo estudiante de muchas otras. Administro el blog www.soy-clara.blogspot.com y el Twitter http://twitter.com/ClaraOzambuco.



¿Por qué escribo?

Porque me gusta inventar cosas sobre los otros, algo así como hacerme la pregunta: qué tal si yo no fuera yo. Como si escribir pudiera encantarme a mí misma, como las brujas que encantan los objetos del mundo para volverlos maléficos o benéficos. Mi escritura-bruja: yo quedaría encantada si me ayudaras a correrme tan sólo un poco de mí.

Escribo para precisar la relación escrita entre el encantamiento y la empatía. ¿Escribo para quedar encantada con otro y sentir como él? Es como si la gente y las cosas del mundo me miraran y me dijeran “intentá caminar en mis zapatos”. Y aunque no abandone nunca del todo los míos, creo que hay un corrimiento. Por lo menos, una mirada sobre los propios defectos, las propias creencias, sobre las “otras vueltas” que tiene lo que me hace sufrir. Tal vez en algún momento de mi escritura la vena empática que me une a las otras cosas y personas se rompa y ¡plaf! ya no sabré qué suelo pisar.

Por lo demás, me encanta magnificar las intimidades propias o ajenas. Sé que nadie sabe de mi pasión por la coca cola y lo que ella significa para mí. Yo creo que es un reemplazo del orden de lo mágico que, me arriesgo a decir, me permite gozar de cierto bienestar. Además, me intriga, por ejemplo, el sentimiento de las vendedoras ambulantes después de haber vendido un número record de medias. ¿No será el mismo que yo siento cuando tomo coca? ¿Será tan distinto? Tal vez la diferencia a favor es que el record de ventas les permite a las vendedoras comprar comida de más calidad. Y eso también es bienestar.

4 comentarios:

ana claudia díaz dijo...

¡pero, que lindos poemas!!

me quede fascinada con el desencadenamiendo que hay en el primero (como que se hace un espiral y luego se deshace y otra vez)

y el de las hermanas me emociono!
"Nosotras no nos quedamos en la orilla
como si nuestro padre fuera
descendiente de un pueblo pescador,
cuyas huellas debamos continuar.
No nos interesa establecer
esa complicidad superficial. Nosotras somos
más radicales,
nos hundimos en la mar"
precioso: creo que lo dice todo!
me encanto!

ana claudia díaz dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Clara O. dijo...

gracias, claudia!!
besos.

Anónimo dijo...

Buenísimo "Pararel"!!!

Karina Cartaginese