martes, 23 de septiembre de 2008

Eva de las Aves - de Ingrid Anderson

William Blake- Eva dando nombre a las aves


Eva de las aves

I

Deslumbramiento
Ante el alambre que desvanece
Las defensas de los glóbulos
Barriletes en el cielo embarazado rojo
Y un chasquido a cada paso
Un chasquido al despertar
Enamorada de su rostro
De lo desconocido, los vidriosos
Oráculos que lleva por ojos
El pasto y el roce delirante
Con unos pies extraños
Impropios

II

Ya cayó la siesta y las nubes
La marean con su crispa
Espumosidad, y cae como
Un caracol a la orilla
Concha abierta al mar
Donde fluyen tersas de novedad
Emociones con las que jamás
Entabló contacto
Dos pequeñas gotas de perla en la lengua
Estirada al sonido
Receptáculo que se humedece
Ante los oleajes vitales
Estrujan erógenas sus envidiables
Ganas de soñar

III

Y el agudo despertar nocturno
Los golpes en las yemas de los dedos
El reconocimiento de lo que se avecina
Profundidad que clava en Eva
Su gélida mirada, terror de morir
Cuando aun no existe más que el frío
Espacio de una identidad vacante
Hibrida de madre


IV

Con los brazos abiertos gira
Para invocar batallas, lejanas mitologías
De las que jamás escuchó palabra
Crece en su pecho el hueco de un flechazo,
Recuerdo que vibra por algo
Irrecuperable, la caída inaugural
No fue la serpiente lasciva
Ni media manzana podrida
Sino sus pájaras,
Millones de bandadas que se fugaron al unísono
Abandonado el casto nido
De su pelo largo hasta la cola de la montaña,
Glacial manantial de plumas.

V

Entonces con la belleza atroz de un vuelo
Infinito vuelco a la formulación del primer
Gran secreto mantenido a piernas
Cruzadas,
Susurros del origen que incomprende
Su falta de comienzo
Desafectivo, escueto.
Ingrid Andersson

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