martes, 16 de septiembre de 2008

Confesión


Tengo tu pólar negro.
Me lo quedé
........................para que me abrace
cuando me hace falta.

Aviso,
............por si sentís
..................................algún día
...................................................a cualquier hora
que tenés
los brazos ocupados
...................................abrigados.
No te asustes.
No te apures a pedir turno
al flebólogo.
Es todo
..............nada más que
culpa
...........de tu pólar negro.

1 comentario:

J.Mares dijo...

Ajá, ahora entiendo el cosquilleo en los dedos y las uñas violáceas... ¡Devuélvemelo! Aunque si sirve para que sigas confesando a pleno pulmón, quédatelo.