miércoles, 19 de septiembre de 2007

Señoras Celestes

Los placeres de la gente sencilla

Cuando viva al fin mi vida
esa vida que por
distintas causas
no he comenzado a vivir aún
Qué haré ?
oh si
una vida activa de milagros concretos
correctos
tendré una profesión rentable
debo ganar buen dinero
me casaré joven
antes de los treinta
con un gran chico
de clase media como yo
de valores sólidos y sexo pasable
los domingos serán con su familia
o la mía
ya que en esta vida tendré una familia que pueda mostrar
y luego llegarán uno tras otro los niños
me iré poniendo gruesa
trabajaré lo justo para jubilarme bien
y una vez por año
en la segunda quincena de enero
nos iremos a alguna playa ruidosa y concurrida
me haré amiga de mis vecinas de carpa
señoras como yo
a las que veré año tras año
hablaremos incansablemente de nuestros hijos
de lo que comeremos al almuerzo o por la noche
envidiaremos los cuerpos de las paseantes
volveremos a la casa alquilada
los chicos se prepararan para salir
escondiendo las drogas de nuestra miopía
cenaremos en silencio
tomando mucho vino
blanco tomaré en esa vida
y el tedio se escurrirá en la sobremesa
cómo un sirviente huidizo
nos iremos a la cama
acoplándonos
dos cucharas que ya
no revuelven nada
y al fin abuelos
nuestros hijos nos recordarán
vagamente a alguien
un día me despertaré
con 65 años y várices
la cara salpicada
por el exceso de sol sin protección
mi marido tendrá un preinfarto
o dos
por la malasangre y los cigarrillos
todavía me quedarán años para leer viajar
jugar a la canasta hacer algún curso
abogar por alguna causa
jugar con mis perros cenar con amigos
o ir a molestar
a lo de mi nuera.

Celeste Dieguez

2 comentarios:

Jua dijo...

Celeste, me gusto mucho, me hizo sonreir y sentirme aliviada, quien sabe por que...

elescaramujo dijo...

también me gustó, me encantan los textos con ironías. saludos.