viernes, 16 de noviembre de 2012

Néstor Perlongher


Alabanza y exaltación del Padre Mario

Oh Padre
Únzanos
con el sagrado ungüento de sus dedos de estrella abriendo una divina
constelación de yemas en el marrón amor azul dolor de los pidientes
de los que imploran su piedad la maravilla balsámica del viento de
auras que proviene de la pirueta de sus manos

Oh Padre
Tráiganos
la esperanza la fe las cosas buenas simples como gasas criollas
tendidas en el alero de una higuera y la ilusión de un día un lindo
día acceder a la elipse callada de su sueño silenciosa callada como
un callo del alma de cuya emanación surgiesen sílfides emancipadas
de las olas aéreas como aguas aéreas voladoras que dicen que entre
las estrellas de más oscura noche se alza la cifra de su mano.

Concédanos
Oh Padre
la habilidad de resistir al denuesto a la insidia a la maldad a la espiral
del mal que nos enrosca el cuello como un huevo de sierpe lezamera
que en vez de refulgir amarronase bosteramente el cielo pequeño
donde luce la estrella que nos da nos dé la estrella de la buena la
buena de la estrella el astro sistro de bondad en su celeste infinitud

Oh Padre
Calme
nuestro dolor la befa y el vejamen del dolor escarnecidamente
soportado a través del silencio del abismo hasta que su gran mano
llegue y unza en una voluta los gladiolos que enciende con el roce de
un helecho en la fontana de los lagos.

Oh Padre
Cúrenos
la salud y las escoriaciones del alma y los pozos del trauma y las
heridas que hilan en el fondo de sí de cada cual las babas de la
sierpe y nos enredan la cabeza enrulada hasta hacernos perder
toda razón y arrastrarnos enloquecidamente con el absurdo sueño
de salir por abajo bajando descendiendo sin ver que la iluminación
viene de arriba como un sol que fijo sobre los ventanales de voile
atravesándolos de luz divina luz de la que irradian sus ojos claros
ojos abriendo una vereda de fulgor en la tiniebla floreciéndola

Y Oh Padre
Párenos
en nuestra prisa loca no nos deje caer tan fácilmente llévenos
donde está y se refugia cuando sale de sí cuando se nota su alma
deslizándose en vez de caminar sobre un mantón de hojas acuáticas
mbucuruyás victorias regias camalotes en el igarapé atascado de
flores que permite que flote el vivo escorzo de su presencia astral
Mas Oh Padre
Soporte
nuestra insistencia nuestra manera de decir que sí creemos y dejamos
de creer nuestras boludas dudas nuestro error o cagada de dudar de
pedir sin fe o con fe sin cesar o sin cesar en fe pedir cesar no fe mas
energía que llega sin cesar y nos voltea oh padre la baranda de olor
de santidad de sus dedos en la cutícula almenar

Oh Padre
Mándenos
su energía su luz su compañía el escorzo de espíritu envíenos su luz
su compañía energía azul libidinal reichiana energía amarilla cual
la del sol más luz no importa si toda esa luz nos enceguece no si
acaso el fosfeno en esa hora de la más plena luz luz llena obnubilase
cual sombra de la luna los sentidos rosa energía del amor sentido
en los corazoncitos de crepé los párvulos retozando en derredor del
gigantesco orfelinato alzándose a la manera de una esfinge en los
chatos pantanos de Catán

Oh Padre
Envíenos
más energía mucha más toda la energía cósmica de la tierra de eso
que sacude el cuerpo el cuerpo sin órganos los órganos del cuerpo la
desorganización del alma de la psique nos voltee nos haga dar toda
una vuelta por el aire como cabriolas de carneros que desatados por
una fuerza divinal se burlan de la llaneza de la tierra

Oh Padre
Háganos
llegar a sí llegar a usted llegar adonde quiera que lleguemos mas
con la sensación de no llegar cual si estuviéramos siempre de
vuelta dando círculos en la ruleta de las voces circuyendo de nieve
acaramelada bolas de frenesí fervor dándonos vuelta siempre de
vuelta a sí volver a usted

Oh Padre
Vuélvanos
vuélvanos buenos generosos gentiles dispuestos a sacarnos la
camiseta de la mesa los platos sobre los manteles las servilletas
desdobladas para limpiar la roña de esta casa que todo como debe
luzca todo corusque en la boreal cintilación de su mirada maravillosa
que hondamente horada el ala volaz el ala suelta de los que le
pedimos que nos salve

Oh Padre
Sálvenos
de esta locura de este infierno de no vivir más que necesitando pedir
y no tener a quién pedir no saber qué pedir dónde pedir cómo pedir
pedir de pie en la pedigüeña campana dada vuelta de esta mano la
nuestra que extendida hacia usted besar desea arrugados lunares de
su mano

Padre
Acarícienos
reconstituyanos el aura devuelva la perdida lisura o visco burilante al
pelo desengomine nuestras caspas y a nuestras porquerías disuelva
disolviendo todo yo todo espejo de un yo trizas de vidrio haciendo
cabrillear la cabra en el berilo

Oh Padre
Amase
los agujeros del alma describiendo suavísimas circunvalaciones en
ese breve espacio de la cutícula rodeando tenuemente el vello el bozo
el belfo los pelillos que son indicaciones o excusas para la iridiscencia
apenas breves cárceles de luz y ese filtro de sol que penetrando por
las ventanolas del techo de la iglesia transformada durante el día
en comedor de niños huérfanos ahí donde ellos toman la sopa de
maizena tomamos nos la sopa que nos sirve usted con su manera
increíble de restaurar el aura rota rescatando su luminosidad de los
buracos de la muerte y de la locura y del dolor y de los inexistentes
límites del sufrimiento curando aplicando la fuerza inasible imposible
de las yemas que siquiera sin rozar la superficie de la piel un milagro
producen ocasionan en otra dimensión otro acontecimiento

Oh Padre
Llévenos
con usted al agradecimiento de esa generosa fuente de soda o gas
esas esquirlas desencadenadas de la iluminación en lo alto de la sien
nunca nos prive de esa luz perdone nuestro apresuramiento por llegar
a esa luz disculpe disimule en su bondad que nos aprovechemos de
esa luz haga que nos parezca que esa luz es de nosotros cuando en
verdad es nomás su luz su resplandor

Oh Padre
Anímenos
a ser felices a luchar a no cejar en nuestra lucha a no luchar en
nuestra ceja para dejar de ver la luz a no cerrar los ojos o a cerrarlos
y en esa noche oscura del fosfeno ver surgir un delfín iridiscente un
arco iris de delfines un delfinado aéreo o irisado un arqueado delfín

Oh Padre
Alúmbrenos
anémonas medusas en la rutilancia de la corte de bermejo coral
profundidades trasmarinas orillas de platino al rielar en las olas
onduladas la permanente de una risa la alegría de una carcajada de
alegría y lágrima de risa y risa lacrimal en la alegría y alegría en la
risa del llorar

Oh Padre
Espérenos
no vaya tan rápido que no podamos alcanzarle no nos deslumbre
con una velocidad vertiginosa que no podamos comprender qué lo
lleva lejos no nos asuste con la amenaza de que un día no vuelva no
nos deje con el remordimiento de su ida no nos deje de lado en su
ascensión no nos olvide en el sobrevuelo de su ala volaz sobre los
cándidos cipreses del bañado

Padre
No nos olvide
u olvídenos mejor definitivamente distribuya sin referirse a quien sin
importarse mucho por quién es sin preguntar por qué lo buscan sin
buscarle la vuelta de la busca derrame derritiendo sobre la trémula
templanza un torrente de claridad mundial

Azul
Ella era azul
como el espesar de los tamarindos en la película lacustre o amarilla
solar color de sol sol de colores en encendidos iris de meninas
jugando en el recreo tal chicos de Carrera en el prado de Pringles

O borravino
Oh Padre
como el ruedo de la sotana desteñida a lejía tanta plenitud en la
limpieza en la transfosforescencia de esa mezcla de borras capilares
en la sangre del pie

Oh Padre
O verde
en el apiñamiento de la flora como manos de árboles que extendiesen
sobre los transeúntes de la selva la magnitud del manto de falanges
electrizadas y radiosas

Oh Padre
Vea
los colores enséñenos a verlos a no pasar por alto ni un color ni
la más microscópica vibración del color ni el color de las cosas de
colores ni los collares de color ni cosas de color o sacos de color
anaranjado

Azul marino
Padre
azul marino como el pantalón de un fardado del Daime que hace
dudar si el negro astuta absurdamente ha invadido las ropas de
fiesta de la noche pero disipa en el torneo de la vela en repliegues de
brin ese temor

Oh Padre
Al fin protéjanos
de nosotros mismos de los otros de los que pintan un falso color en
la estratósfera de los pálidos blandos de los blancos sobre todo del
blanco de color ampárenos con todo ese color forme una irisación
que nos envuelva como un chal de lamé

Oh Padre
Ayúdenos
a correr a escapar a no quedarnos donde estamos a siempre
transflorear cruzar la flor de este jardín por instantáneos pasadizos
secretos conociendo que el quedarse es morir que el no quedarse es
irse sin morir por las campiñas donde juegan los enanos de Pringles
por las landas donde Isabel pierde el sentido de su coche por
contemplar la fina reverberación de una pizca de rosicler parando
brisas quietas como
la mano fabulosa de Isabel surgir haciendo luminarias metalescentes
de magnolia en el circunscribir de las emanaciones de sus ojos y
puntos que van extendiendo milimétricamente el espléndido
imperio del color

Oh Padre
Píntenos
el alma de todos los colores háganos multiformes como una paleta
de Quinquela no deje que nos esclarezcamos o aclaremos denos la
más barroca confusión locura casi al borde de la locura confusa
confusión de locuras en fusión de la cura del cura en su sotana
colomí

De borravino
Padre
nuevamente de un malva fuerte enérgico denos esa energía o
sambayón amarillento amar de un mar de mármaras sobre las tejas
de la cabeza del que pide la cura por favor el favor de la cura la cura
de favor la favorable cuidanza del que cura

Oh Padre
Cúrenos
no se nos oculte de dónde está de dónde reparte desde la escueta sillita
las curaciones de la mareación el mareo sororal la solidaridad de
las auroras o aureolas beneficientes de incalculable fuerza y calidad
no nos obligue a recorrer con Beba en vano distancias siderales de
un suburbio anterior desconocido estelas polvorientas que dejaba el
periplo de nuestro andar en pos de usted entre los ómnibus

Oh Padre
Entre los ómnibus
entre los gigantescos colectivos del suburbio profundo más allá de
las Lomas del Mirador donde ya no se mira ni una loma se desloma
una mina trabajando en el vidrio durante horas y horas para tener el
premio de buscar oh Padre su fulgor

Padre
Su claridad
su más que iridiscente claridad cómo decirlo diaspro en jade o el
carbunclo asomado en el repliegue del satén laminado o esas telas
cardenalicias que dificultosamente le vestirán oh Padre déjenos
imaginarnos su belleza y déjenos mirar el musitar ya feble de sus
labios y deje no se ofenda contemplar el detalle del movimiento de
sus yemas sobre las impresiones de la pupila en llanta que llora
convulsivamente en el orlar

Y Resplandece
Oh Padre
resplandece de nuevo la extraordinaria vuelta de la luz y su baño
sobre todas las cosas de colores es un baño de luz la luz del baño
donde me refugié a llorar desesperado de esperanza y emocionado
de ilusión y todo desilusionado del dolor sin querer

Más dolor
Padre
ni más pena ni más rebajamiento o cobardía o pecaminosidad o la
debilidad que no es un mérito ni las maneras de dejar caer las altas
jarras de la fuente de luz

Blanca
Oh Padre
Blancaluz barriendo el recreo de los pibes que difuman la mancha
en la verberación y se corren los unos a los otros como pájaros cojos
haciendo traslucir ese gracioso saltito de Mariel la gracia de Graciela
corriendo por el cielo de un monte de marsopas la sorpresa de
Mario despeinando los flecos de la seda la trépida pollera de Sarita
pasando por detrás de la cascada la sonrisa yacaresca de Schu en
la portañuela ventanil los ampulosos gestos de Natalia derribando
pardales en el aire las uñas de Roberto palpando en los cristales del
milagro un rizo un leve risco un cifrado rayón

Y los rayitos
Padre
de la luz: del sol: de purpurinas en ovalados ópalos de lámpara
mampara inofensiva cual un visor de miel en el enjambre de las
abejas en la luz

Padre
Denos la luz
es que va a dar la luz? o a dejarnos a oscuras tropezando sin saber si
la luz es esa luz o aún hay otra luz un luminar de pétalos un chorreo
de iluminaciones al trasluz de las cuentas de luz en el traspapelar de
las antorchas que combusten la luz en la jungla de lianas que no es
sino un efecto de la luz

Néstor Perlongher – En Chorreo de las Iluminaciones (1992) – Extraído de Poemas Completos – Edición Crítica – La Flauta Mágica 2012

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