martes, 7 de agosto de 2012

de ANDRÓMACA DESCIERTA


III
Yo quería seguir escuchando tu voz ronca
abrupta desafinada que vibraba sobre tierra,
desde lejos esperándote la oía
desde la re
cámara de pulimentada piedra
mirándote cruzar
la avenida cada día
como si fueras a volver
un 9 de julio de independencia
para desvirgarme sin revolución,
otra vez,
todo por una casita
como la de Tucumán;
y fue Troya,
cajas para libros una por estante
fotos escaneadas de mis hijos

antes de dar boca en polvo
fue de tibia exhalación que me cubriste
todo vos con tu voz
padre madre hermanos ay
me dejaste
arañada

no te di
permiso para morir.

IV
Yo que era tu Señora
y usaba
pantalla solar en tu presencia
quedé a oscuras
se cortaron sinapsis de visión
sola
 flasheo
fulgurante brillo refulgente
oquedado de tu escudo de tu yelmo
las bestiales llamaradas
con que Troya iluminó
tu negación
descerrajó
la pérdida del abrazo
mismo grito que la boca va soltando
aunque no quiera

no hay disparo
que te borre de pronto

porque la muerte

no pudo.

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