miércoles, 15 de febrero de 2012


Soltanza (47) de verano


Pateo el tablero pero las
piezas siguen estando.
Tumbadas aquí las miro.
Previo a pira, hago tres
lindos pendientes. Alfil
y Caballo guardan mis
orejas, oídos mas bien.
Y la Reina me protege
talismán encadenado
corazón:
                 con parsimonia
aparta el gélido hell
de los tristes resbalantes
de esta historia sin remedio,
sin consistencia
                                ni ropa.

Con el resto de la corte
                                          blanca y negra
peones, reyes y torres
y la Otra
                 Majestad
animaré llamarada:

serán figuras fulgentes
en la fogata sonora
cuando den a luz la letra,
                                                          ¡Evohé!
entre desaires macizos
sobre el cielo
                         iluminando

el arcano de La Estrella.


(47) Soltanza’ es un término caído en desuso por tabú, más bien transformado: al suavizar la dental explosiva ‘t’ se convirtió en ‘soldanza’, rememorada en los siguientes versos: “Suelta la danza en solsticio/ invernal, bate las ramas./ Se abren los cielos del día/ con estrellas y con sol,/ que girando se disuelve/ como una más entre ellas.” Posteriormente, la ‘d’ se africó para la aceptación popular, y así llegamos al vocablo ‘solchanza’. Sin embargo, se sabe de su permanencia en ciertos ritos de paso.

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