miércoles, 7 de octubre de 2009

Dice el guerrero devenido labrador

Podría maldecirte
primavera,
pero no sos culpable
de haber cubierto con grama
el corazón enterrado.

Dejaré que crezcan
todos los colores
dolores sabores
ardores vapores,

y cuando llegue el otoño
veremos
si había algo
de fuerza frutiferaz,

o
simplemente
un cúmulo de carbono
ya podrido
convertido
en abono de mi tierra.

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