sábado, 6 de octubre de 2007

Mónica Rosenblum


no digo lo que quisiera
no hago lo que siento
digo ok, siento vení
es esperar los tiempos
es el puto orgullo
es saber que es propicio cruzar las grandes aguas
es dudar si es propicio
es plantar la semilla
y no estar indagándola a cada rato

el juego de la indiferencia
es escalar la montaña más empinada
y resbalar cada tanto para ver
si seguimos jugando
y decir
si, ok, chau, ah, qué tal, che






*
a veces es propicio
cruzar las grandes aguas
y entrar en el juego
de la diferencia


fui tan lejos
a buscar la contraseña
probé palabras,
fechas
datos
números
di vuelta nuestros nombres
nuestros apodos
nuestros susurros
tomé mi sombra
por los tobillos
sacudiéndola
me fijé en el dorso
de nuestras miradas
di vuelta los bolsillos
del camino viejo
busqué en los predicados
en la mejilla del beso
y en la otra
desanduve secuencias
busqué en los zócalos
en el perímetro del laberinto
revolví las bisagras
de la distancia
me di vuelta
hice search
en las profundidades
desatornillé alcantarillas
di tantas vueltas
buscando la clave
la palabra mágica
que abra
cadabra
el password
que destrabe
la montaña de hielo
y sólo en la quietud
en la sílaba final
de la última conjetura
en el off de todas las imágenes
me fue revelada:

la contraseña es sí







*
sí a estar suspendida
en cada segundo
a bailar hasta que se agoten
las fuerzas
y en el instante en que se agotan
comprobar que vuelven

sí a empezar de nuevo
porque todo es nuevo
sí a probar de otra manera
y también a no probar nada
sí a esperar la carroza
porque siempre llega
una carroza
y porque esperar
nunca es esperar

sí a este minuto
a esta palabra a esta letra
sí a esta soy yo
y estoy acà

sí a no ser así
de una manera
a ir siendo
según va siendo
lo que es

sí a lo que es
y también a lo que no
sí quiere decir
que sí,
que estoy en carrera
que voy por más
que está bien así
que mañana cambia
y yo con el cambio
hacia donde haya
un sí
claro
cortito
contundente







escribo para decir sin hablar
para no dudar
por las infinitas posibilidades
y por la única:
despertar con la flor en mi mano




Y si durmieras?
¿Y si al dormir, soñaras?
¿Y entonces, si soñaras que vas al cielo,
y allí recogieras la más hermosa y extraña flor?
¿y si cuando despertaras tuvieras la flor en tu mano?
Ah, y entonces
¿qué?
Samuel Taylor Coleridge

4 comentarios:

jorge dijo...

totalmente de acuerdo con Juana:
"seguí escribiendo ! "

jorge

ángel exterminador dijo...

Mónica, me encantaron tus poesías!

saludos
mar!

Anonimo dijo...

Mónica, me tirás el i-ching!!!!
Me encantó leerte, por dónde hay más¡! Un placer, Fernanda.

Alejandra Dening dijo...

WoW, que buena esta seguidilla de poemas, me la devoré, un gusto haber llegado a este blog para deleitarme con este ritmo...