miércoles, 28 de octubre de 2020

martes, 31 de marzo de 2020

Taller virtual en época de aislamiento o simplemente porque sí



Talleres de escritura y lectura de poesía con Romina Freschi. Para iniciarse y para profundizar.


Posibilidades horarios para grupo de Introducción a la escritura: Jueves 20 hs.
Grupo de Lecturas: Lunes 20hs
Plataforma: Google Classroom y Google Meet (no hace falta bajar ningún programa, pero es necesario tener mic y cámara en funcionamiento)
Individuales: a convenir (plataforma a convenir también)

Aranceles: 2000 mensuales - frecuencia semanal para talleres grupales y quincenal para individuales  Si querés venir a un taller de Lectura y a otro de Escritura: 2800. (otras frecuencias y modalidades, a convenir)

Informes y entrevistas: mosquitodragona@gmail.com
1550465220
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Romina Freschi vive en Buenos Aires. Comenzó a publicar poesía en los años noventa. Integró el grupo Zapatos Rojos y el espacio Cabaret Voltaire. Fundó y dirigió la revista de poesía y crítica Plebella (2004-2012, www.plebella.com.ar). Es docente de escritura y literatura en ámbitos universitarios y de creación. En investigación, se dedicó al estudio de entre otros temas, las obras de Néstor Perlongher, Juana Inés de la Cruz, Delmira Agustini y el imaginario crítico en relación con la configuración de los géneros. los procedimientos y las sexualidades. Ha indagado en la performance y la plástica. En edición, ha realizado distintas experiencias artesanales como los sitios web plebella contemporánea, pájaros locos, zapatos rojos, más las editoriales Arte Plegable y pájarosló editora. Desde 2012 colabora con Ediciones La Flauta Mágica. En 2013 la editorial Eudeba publicó una antologia de ensayos, ilustraciones y poemas de Plebella, seleccionados por Freschi. En la actualidad forma parte del proyecto Juana Ramírez Editora.


Algunos libros de la autora: Soleros (1997), Redondel (1998), Estremezcales (2000), El-pE-Yo (2003), Marea de Aceite de Ballenas (2012), Juntas (2014, ilustrado por su hija Luisa) Libro Có(s)mico (2015, que reúne publicaciones previas en revistas y chapbooks, con poemas inéditos de su blog “Frescos”), Eco del Parque (2016), Todas cuerdas (2017), Soslayo (2018) y la plaqueta Fallo (2018). Eco del Parque ha sido traducido al inglés por Jeannine Pitas y su edición bilingüe sal en 2019 por la editora Eulalia (USA).

lunes, 10 de febrero de 2020

Sofía Castillón

Elías Sarquis. @e_sarquis

7

La máquina avanza en la cumbia de Once. El tren rechina sus uñas, hace chispas. 
Se oye el grito de un animal desesperado, chorrea calor, derrama cuadernos y monedas. La rutina salta al compás de la piel que se va, y que ya no vuelve. 
Es el tren que agita las caderas, que presiona sus paredes. Son los vagones meneando los asientos para abajo, para abajo. Es la jarra loca de sangre y polvo que pasa de mano en mano por toda la fiesta. Un acordeón que junta y separa, 
junta y separa,
junta y separa, gente y fierros. 
En silencio, los guantes blancos aplauden la orquesta que no para de sonar.

11

Las luces de Buenos Aires son amarillas, rojas, verdes, blancas, azules, abajo salpican los espejos de los autos y desbordan las lagunas de la calle. Escapan como un montón de peces. Las luces son húmedas y de piel fría. Tiemblan en los ojos azotados de los peatones, y vibran en las sombras que descuidan los ruidos rajados. 
En Buenos Aires las manos de los locos se entrelazan con el vapor de la alcantarilla, se fusionan con el olor a café y diario mojado. Las manos contienen el esplendor y la cadencia de maquillajes viejos, se llenan con la sensualidad del asfalto crudo, con el erotismo de las voces que no se pueden palpar. 
El llanto de los locos aletea entre sus dedos, y son el primer nombre que se lee en las marquesinas. Sus caras brillan como pieles de pescados muertos.
El loco limpia con un pañuelo negro tantos fuegos que pasaron por sus pestañas. El loco habla de blues, lee a Boccaccio, bebe whisky. Su cuerpo desnudo creció en el espejo de un charco. Cada tanto, el loco muta y es un resplandor amarillo, se camufla en el semáforo, desaparece, y juega a no existir. 
En Buenos Aires nadie ve al loco vestido con su propia sombra, rebotando entre librerías como si fueran algas, como si sus branquias resistieran la dulzura del papel.


20

Un elefante separa, con su trompa, la taza. Se sienta en el medio de la habitación, y sus nalgas rompen un hueco en el tiempo. El presente ya no es más. El pasado ya no es más.
Me derramé en la alfombra. En la habitación queda sólo un charco de mí, y un elefante de aire que no se toca. 
La ausencia aplasta con su cuerpo mamífero, presiona con sus patas grises el centro de mi cuerpo y no me puedo levantar. No me mata. Una costilla cruje, una vena se desteje. No muero.
Me levanto y duele. Me levanto y camino. Me levanto y soy prudente con el orden de la casa, me muevo despacio y con zapatos mullidos. 
Uso lana en la memoria. No miro fotos. No abro libros.
El elefante mira el compás de mi cuerpo, y espera. 
















Sofía Castillón

Escribir para mí es una forma de leer, una manera de mirar el mundo y a mí misma a la luz de la literatura y tratar de darle un sentido. 







Sofía Castillón escribe poemas y cuentos. Es periodista y colabora con la columna literaria de la revista digital 25horas. 
Su instagram es @eldecoradosecalla




  

























martes, 11 de diciembre de 2018

Luisa Alem 2018









Amorfo el tiempo
en la planicie cutánea
derrite la consciencia
el calor volcánico de la espalda

despierta corazón
sube a la montaña
sube por el río
con alas de piel desnuda
toma el aire
que no tiene cáscaras

se pierde quién
se esfuma qué
se abraza al presagio
de cauces divinos

dentro
la sangre del néctar amanecido
no detiene la marcha
no procura las faltas
no sucumbe al torbellino
no capturan los ojos
no delata al Misterio

rebota el susurro
se embriagan los huecos
del corazón hambriento
late clorofila
opulenta de luz
anárquica hermenéutica
proliferación de la fe

y nada corazón
dentro de la miel vocecita
que nombra el reverso de las cosas
cada vez un destello
cada vez el develo
del olor violeta de la piel

dorada la risa
sobre un cuerpo infinito








*

Te digo
tu cuerpo se deshace
el aire se deshace
tan liviana tu piel
invisible
la respiro
te respiro
yo sin cuerpo
te digo
nos quemamos
los contornos se evaporan
nos pulverizamos
en las narices
la danza turquesa
del completo hallazgo
ni un atisbo sigiloso
del gentío hastiado
te digo
dios habita en las nucas
se disemina
la voz desnuda
como un túnel polisémico
innombrable
intransferible
cómo decirte
los colores del canto del gallo
al borde de la orilla
vibrando
el hueco sagrado
donde la conciencia se derrite
se hace agua
huérfana de costados












*
Sabio ojo de pez en el cráneo

Y qué
las líneas los trazos los cubos
el espacio el ritmo la fe

manos de pan
ofrenda para caídos

y qué
los muros las casas
los rostros anclados

y qué
lo mío lo tuyo
un pie en el zapato

montañas de nidos
de muertos salvajes

y qué
las formas la causa
afuera adentro
se estampan los sesgos
apenas nombrar
igual se plasma la rabia

el cielo en el pecho
la flor en la nube
la brisa en la cara
exhalan los vientos
despiertos los ojos
al traicionar
el agua en los cuerpos
deforma
sin cauce
se agujerean los días







lunes, 26 de noviembre de 2018

Verónica Maglioco


Lo que obstaculizaba la verdad era la ropa,
el impermeable entre el mundo interior
y el mundo exterior”
Oswald de Andrade - Manifiesto Antropófago






carne contra carne habito
los destrozos
restos tiernos de piel macerada
se incorporan
cuerpo dentro de cuerpo

mi boca
saborea tus gustos
mientras succiono fluidos
venzo

estiro tus músculos
como chicles metálicos
que se deshacen entre mis dedos

tus vértebras
construyen mis barrotes de jaula preciada
donde nada traspasa
más que el chapoteo del aire húmedo

tus fluidos
me condimentan
y ya no te quedan huecos
te disuelvo
me hacés espesa

ahora soy

hinchada de espíritu
nos percibo
vos me habitás
yo te habito




+++

A Reynaldo Jimenez



Extravagante asisto
feroz
a quebrantar la hiancia


mimbres en tu mordisco


malcriado respirar
se asiste a sí mismo

cosquilleo quemante
sin armazones


entre pierna de tu olor



suspiro



no desaparecerías.









+++




A la Libre.

Se abre

dibujar flores
al brillar en el gato voces dormidas

mil gorrioncitos batiendo las alas

mañana
cuando madura el año
veo luz en mi casa

sitio

sol poniente en la puerta
salvo el ocaso y la risa del niño
hay pocas luces
frio de noche

¿qué vendrá en mil años más?

mientras la noche castañetea
viento viajero sale y deja
rampantes galaxias


brisa de otoño rojo
nos miramos tu y yo
no dejamos budas vivos
no dejamos dioses

escucho el agua.





















Desde chica me zambullo entre lápices y libres.

Me conmuevo con el aroma a imprenta.


Fui criada por Cortázar y Quiroga entre rayuelas de selva.


Me dicen Verónica y me doy vuelta.


Pintaba las imágenes que me acompañaban en los primeros cuentos y las de los relatos que me salvaban en las noches de angustia adolescente.


Mi documento dice que tengo 34: discutimos a veces.


De joven la literatura latinoamericana me abrió los ojos a otras culturas y viajé, viajé mucho en el dormitorio de mi casa.


Me acurruco entre la música y la poesía.


Me decidí por estudiar psicología cuando la entrada a la Universidad fue mi siguiente puerta.


A los pecho nudos y carcajadas, intenté pintar, hacer ficción, cantar.


Una vez, mis dedos atragantados, no pudieron decir más que poesía.








Taller Gratuito con inscripción previa- Hay tiempo hasta el 18 de Octubre de 2023

 Un espacio para empezar a mostrar y repensar el trabajo en función de una primera socialización cuidada, con personas que escriben con pasi...