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miércoles, 28 de octubre de 2020
martes, 14 de abril de 2020
martes, 31 de marzo de 2020
Taller virtual en época de aislamiento o simplemente porque sí
Talleres de escritura y lectura de poesía con Romina Freschi. Para iniciarse y para profundizar.
Posibilidades horarios para grupo de Introducción a la escritura: Jueves 20 hs.
Grupo de Lecturas: Lunes 20hs
Plataforma: Google Classroom y Google Meet (no hace falta bajar ningún programa, pero es necesario tener mic y cámara en funcionamiento)
Individuales: a convenir (plataforma a convenir también)
Aranceles: 2000 mensuales - frecuencia semanal para talleres grupales y quincenal para individuales Si querés venir a un taller de Lectura y a otro de Escritura: 2800. (otras frecuencias y modalidades, a convenir)
Informes y entrevistas: mosquitodragona@gmail.com
1550465220
5491150465220
Romina
Freschi vive en Buenos Aires. Comenzó a publicar poesía en los años
noventa. Integró el grupo Zapatos Rojos y el espacio Cabaret
Voltaire. Fundó y dirigió la revista de poesía y crítica Plebella
(2004-2012,
www.plebella.com.ar). Es docente de escritura y literatura en ámbitos
universitarios y de creación. En investigación, se dedicó al
estudio de entre otros temas, las obras de Néstor Perlongher, Juana
Inés de la Cruz, Delmira Agustini y el imaginario crítico en
relación con la configuración de los géneros. los procedimientos y
las sexualidades. Ha indagado en la performance y la plástica. En
edición, ha realizado distintas experiencias artesanales como los
sitios web plebella contemporánea, pájaros locos, zapatos rojos,
más las editoriales Arte Plegable y pájarosló editora. Desde 2012
colabora con Ediciones La Flauta Mágica. En 2013 la editorial Eudeba
publicó una antologia de ensayos, ilustraciones y poemas de
Plebella,
seleccionados por Freschi. En la actualidad forma parte del proyecto
Juana Ramírez Editora.
Algunos
libros de la autora: Soleros
(1997), Redondel
(1998),
Estremezcales (2000), El-pE-Yo
(2003), Marea
de Aceite de Ballenas
(2012), Juntas
(2014, ilustrado por su hija Luisa) Libro
Có(s)mico (2015,
que reúne publicaciones previas en revistas y chapbooks, con poemas
inéditos de su blog “Frescos”),
Eco del Parque (2016),
Todas
cuerdas
(2017), Soslayo
(2018) y la plaqueta Fallo
(2018). Eco
del Parque
ha sido traducido al inglés por Jeannine Pitas y su edición
bilingüe salió
en 2019 por la editora Eulalia (USA).
lunes, 26 de noviembre de 2018
Verónica Maglioco
“Lo
que obstaculizaba la verdad era la ropa,
el
impermeable entre el mundo interior
y
el mundo exterior”
Oswald de Andrade - Manifiesto Antropófago
carne
contra carne habito
los
destrozos
restos
tiernos de piel macerada
se
incorporan
cuerpo
dentro de cuerpo
mi
boca
saborea
tus gustos
mientras
succiono fluidos
venzo
estiro
tus músculos
como
chicles metálicos
que
se deshacen entre mis dedos
tus
vértebras
construyen
mis barrotes de jaula preciada
donde
nada traspasa
más
que el chapoteo del aire húmedo
tus
fluidos
me
condimentan
y
ya no te quedan huecos
te
disuelvo
me
hacés espesa
ahora
soy
hinchada
de espíritu
nos
percibo
vos
me habitás
yo
te habito
+++
A
Reynaldo Jimenez
Extravagante
asisto
feroz
a
quebrantar la hiancia
mimbres
en tu mordisco
malcriado
respirar
se
asiste a sí
mismo
cosquilleo
quemante
sin
armazones
entre
pierna de tu olor
suspiro
no
desaparecerías.
+++
A
la Libre.
Se
abre
dibujar
flores
al
brillar en el gato voces dormidas
mil
gorrioncitos batiendo las alas
mañana
cuando
madura el año
veo
luz en mi casa
sitio
sol
poniente en la puerta
salvo
el ocaso y la risa del niño
hay
pocas luces
frio
de noche
¿qué
vendrá en mil años más?
mientras
la noche castañetea
viento
viajero sale y deja
rampantes
galaxias
nos
miramos tu y yo
no
dejamos budas vivos
no
dejamos dioses
escucho
el agua.
Desde
chica me zambullo entre lápices y libres.
Me
conmuevo con el aroma a imprenta.
Fui
criada por Cortázar y Quiroga entre rayuelas de selva.
Me
dicen Verónica y me doy vuelta.
Pintaba
las imágenes que me acompañaban en los primeros cuentos y las de
los relatos que me salvaban en las noches de angustia adolescente.
Mi
documento dice que tengo 34: discutimos a veces.
De
joven la literatura latinoamericana me abrió los ojos a otras
culturas y viajé, viajé mucho en el dormitorio de mi casa.
Me
acurruco entre la música y la poesía.
Me
decidí por estudiar psicología cuando la entrada a la Universidad
fue mi siguiente puerta.
A
los pecho nudos y carcajadas, intenté pintar, hacer ficción,
cantar.
jueves, 2 de noviembre de 2017
Julia Rebottaro
Puerperea.
La
ventada partida se divisaba desde el sillón
ella
sentada alimentaba a su criatura.
Era
el momento del silencio
pronto
la luz iba a ceder su brillo a la luna
y
así las horas del descanso estarían prestas a sucederse.
Silencios
intranquilos
las
manos transpiran algún llanto contenido
filosos
cuchillos ordenados meticulosamente en el cajón
bolsitas
anudadas en sí mismas buscan asfixiar los miedos
ahuyentar
la locura que se apronta sin aviso
toma
todo de improviso
y
transforma la costumbre
en
temibles fantasmas amarillos.
Amarillos,
como
cuando al sol lo dibujan los niños
como
flor de madreselva recién abierta en la mañana
como
limón maduro que pende de su rama
como
hojas en otoño que giran en remolino
como
cuando de repente se hizo negro afuera
y
adentro destellantes lucecitas se despegan
y
brillan, brillan tanto que enceguecen
y
los fantasmas se vuelven amarillos.
Pero
en verdad ya es casi mediodía.
Me
bajo de la bicicleta carmesí de sudor de enero.
Tomo
el ascensor para subir al piso 8.
Pareciera
que las piernas flojas deciden solas como dar los pasos
la
puerta 2 se traba, cuesta cerrarla
mi
torpe brusquedad lo vuelve a intentar con poca paciencia.
(Pienso
que los encargados del edificio en ese mismo instante del portazo
deben haber frenado la conversación con los vecinos de la ronda
habitual para mirarse en complicidad y sonreírle a mi impulso.)
Presiono
la botonera gastada, desajustada, desmemoriada
y
espero llegar finalmente a mi destino.
(Toda
la elevación la hago con mi mano derecha sujetando la manija de la
puerta.)
Al
frenar y abrir me encuentro con la sonrisa de un señor
80
años quizás
con
un cálido gesto que me da los buenos días
y
me dice, piso 12.
(Sigo
ensimismada en mi deseo, contesto parcamente el saludo, comentamos
banalidades del mantenimiento edilicio.)
Llego
al 8 y me tiro.
En
el sillón quedo detenida unos minutos
la
radio programa música por un reclamo sindical
la
mirada repara en cada puntada de lana que le da forma a los dibujos
del telar
miro
el teléfono, nada
no
se que busco pero no hay nada
lo
dejo en el apoya brazos pantalla abajo, con actitud indiferente.
(En
un acto reflejo repito esa sesión de movimientos varias veces y
dejo que mi ansiosa mañana insista en buscar respuestas en una
pantalla conectada al afuera.)
Me
miro, me enojo. Disgusto.
Entonces
me incorporo, voy a la cocina, preparo limonada
me
dispongo a tomar un tereré.
(La
mesa de periodistas conversan sobre lo mal que la están pasando
vecinos de localidades inundadas por la avasallante caída de agua y
los suelos infectados de soja mal pensada.)
Dimensiono,
despejo los fantasmas
pienso
en lo real, piso mi suelo, entiendo el ahora
prendo
una vela roja que planto en mi altar
agradezco
y pido un poco más.
Vuelvo
a la cocina, agarro el escobillón, subo un poco el volumen y
comienzo a limpiar
barro
cada rincón al detalle.
Aparece
el colibrí
el
que me desveló anoche y prometió no ser olvidado
viene
planeando la Avenida Corrientes
esquivando
los autos con soltura
traslada
encima de él una paloma de cartulina azul
2,
3, 4, 10 veces más grande que su ágil y veloz cuerpo
la
no correspondencia de tamaños es lo que me inquieta
¿cómo
hace el pequeño colibrí para cargar semejante paloma?
los
miro aterrizar con prolijidad de piloto acostumbrado
se
detienen en el garaje junto a mi bicicleta naranja.
Levanto
las cejas o cierros los ojos
partículas
fluorescentes insoladas me contienen
suave
aire matinal roza mi ilusa mejilla rosada
las
pelusas acumuladas esperan ser levantadas
intento
otro despegue pero estoy unida al suelo
quizás
pronto pase por mí el aterciopelado pájaro azul.
Debajo
los otros transitan su urbana soledad
veloces,
descoloridos, apurados, exentos de la maravilla
(-
Para
volar tan rápido como el pensamiento y a cualquier sitio que exista
-dijo
Chian a la joven gaviota- debes empezar por saber que ya has llegado.
Richard
Bach).
La
subida. V2 de Inundación.
Duermo.
Despierto
y camino descalza sobre la crujiente madera
abro
la puerta, la piel descubre intenso calor
destella
de sol el follaje y encandila mi mirada
adivino
la escalera, desciendo
piso
el suelo y descubro
el
pasto húmedo del rocío amanecer
el
monte de robustos troncos me invita a caminar.
Avanzo
torpe, frunzo mi planta en cada rama o piedra que pellizca con dolor
camino
y se acomoda la pisada
unos
pasos más y el suelo es fango
lo
húmedo se vuelve mojado
los
tobillos ya sumergidos
y
en lo siguiente, la pendiente es más profunda
agua
hasta la cintura y lo próximo es flotar
girar
y girar, el inmenso río es todo lo que rodea.
Un
sapo negro me roza
se
sumerge en las oscuras profundidades
no
estoy sola
no
hay camino
todo
es verde, musgo, brillante, seco,
no,
seco no, todo es mojado,
giros
y giros de agua.
Al
darme vuelta ellos están ahí
tres
jóvenes con zapatillas relucientes
gorros
para el sol, pantalon de mil bolsillos y cámaras fotográficas
previstos,
impecables
me
observan desde la loma donde la piedra es tierra firme
estiran
sus brazos y me dejo salir
enajenada
transparente casi desnuda
de
pie tengo otra perspectiva
senderos
varios se despliegan junto a mi
allí
delante la cabaña ya tiene las ventanas abiertas
descubro
un camino para volver
lo
inmenso cobra dimensión de charco
en
el andar se van secando mis humedades.
Por
qué escribo?
Escribo
porque lo hago desde antes de preguntarme por qué hacerlo.
Porque desde mis primeros cuadernos encontré en la palabra la expresión más sincera de ser.
Porque la escuela de Bellas Artes en la niñez, porque adolecí la adolescencia, porque ejercité guiones en la Universidad, porque en infinitas cartas se plasmaron tantísimos sentires.
Hoy escribo porque dejé de juzgarme y entonces hacerlo me deja un poco más a salvo.
Porque desde mis primeros cuadernos encontré en la palabra la expresión más sincera de ser.
Porque la escuela de Bellas Artes en la niñez, porque adolecí la adolescencia, porque ejercité guiones en la Universidad, porque en infinitas cartas se plasmaron tantísimos sentires.
Hoy escribo porque dejé de juzgarme y entonces hacerlo me deja un poco más a salvo.
Soy
Julia Rebottaro, nací en el invierno de 1979 en Pergamino. Me mudé
a Buenos Aires a los 17 años y estudié Diseño de Imagen y Sonido
en la UBA, luego de egresar comencé a trabajar como vestuarista en
distintos proyectos de cine, televisión, teatro y publicidad;
actividad que sigo realizando en la actualidad. La escritura es el
medio de expresión espejo de todas mis etapas, incluso cuando dejé
infinitas hojas en blanco por miedo a equivocarme.
jueves, 7 de enero de 2016
Taller de Poesía 2016
Lo insoslayable
Taller de Poesía
Escritura
Lecturas básicas
Vanguardia y
Neobarroco
Este taller se
propone dar lugar a lo insoslayable, la poesía, a través de su
historia y sus procesos y procedimientos más revolucionarios y
cautivantes.
Escribir no es una sola cosa: entre todas las cosas que
implica escribir, también implica entrar en diálogo con los
escritores del pasado (del presente y del futuro). A través de la
lectura de textos básicos, orientados profundamente hacia la
vanguardia y el neobarroco, intentaremos abordar cuestiones humanas
propias de la poesía e irnos un poco por las ramas, también.
Llevaremos un programa de lecturas y también abordaremos la
escritura personal de cada asistente.
Módulos de Lectura (orientativos):
Barroco clásico:
Luis de Góngora y Juana Inés de la Cruz
Poetas Malditos:
Rimbaud y Mallarmé
Modernismo: Rubén
Darío- Julio Herrera y Reissig – Delmira Agustini
Vanguardias:
Surrealismo – Dadaísmo- Antropofagia- Grupos Amauta, Martín
Fierro. Noigandres.
Neobarroco: Lezama
Lima – Néstor Perlongher – Marosa Di Giorgio - Roberto
Echavarren – Reynaldo Jiménez- Medusario y otras muestras de
poesía.
Las lecturas serán
tanto de poemas como de manifiestos, ensayos y otros textos.
Módulo de
Escritura:
El módulo de
escritura será transversal a los de lectura y constará del
comentario de textos de los asistentes, sea que los traigan
espontáneamente o que se proponga una actividad de escritura.
155 046 5220
Horario grupal:
Martes 17:30hs
Individuales:
consultar.
Romina
Freschi vive en Buenos Aires. Comenzó a publicar poesía en los años
noventa. Es docente de escritura y literatura en ámbitos
universitarios y de creación. Algunas de sus publicaciones son:
Redondel (Ed. Siesta 1998), Estremezcales (Ed. Tsé Tsé 2000),
El-pE-Yo (Ed. Paradiso 2003), Marea de Aceite de Ballenas (Ed. Ruinas
Circulares 2012), Juntas (Ed. Alto Pogo 2014) y Libro
Có(s)mico(Editores Club Hem, 2015)) . Fundó y dirigió la revista
de poesía y crítica Plebella y en 2013 compiló ensayos, poemas e
ilustraciones de la revista para la antología publicada por
editorial Eudeba. Participó con ensayos de las ediciones críticas
de las obras de Néstor Perlongher y Juana Inés de la Cruz
(Ediciones La Flauta Mágica). En 2016 se publicará Eco del Parque
(Juana Ramírez editora).
viernes, 20 de noviembre de 2015
domingo, 8 de noviembre de 2015
Cecilia Carballo
Los monstruos en nuestra habitación
otra vezmueven la cama
hacia un lado y otro del cuarto
tiran nuestros cuadros
no me dejan ver
arrancan mi ropa
me lanzan por el suelo
toman mis piernas
me arrastran
aprietan mi cuello
lucho con ellos,
desespero
me hincho como un pájaro
unas alas se desprenden
de mi espalda
ellos siguen ahí
los miro con astucia
y me escapo por la ventana.
Entraron a mi habitación
tres linyerasdicen llamarse
Federico, Alejandra y Juan
yo no les creo,
para mí que vieron mis libros
y dijeron esos nombres
para convencerme y quedarse
Alejandra vive entre la ropa vieja
agarrada a un libro de Antología Uruguaya
Federico se quedó con todos mis perfumes
y mira mucho mis cuadros de Dalí
Juan vive entre mis apuntes escolares
lee mucho sobre historia argentina
y a Rosa Luxemburgo.
Una vez entró una pelirroja
a la que ellos llaman Marosa
estuvo unos días
me llenó el cuarto de lagartijas y hormigas
la obligué a quedarse en el balcón
con mis cactus y aloe vera,
el otro día la miré
y quise ser ella
dormida entre hojas,
con mariposas en la cabeza.
beber el agua
que queda en la regadera
brotan raíces
llegan hasta el piso
lo invaden de tierra y hojas verdes
rompen la pared
emana una catarata
mi habitación es un mar de sábanas
buscan su curso
nada las detiene
crean grandes olas entre los libros
se deshacen
sus hojas se convierten
en peces, algas y corales
la ropa cae del placard
se transforma
en delfines, lobos marinos y focas
me acostumbro a nadar
entre sábanas
soy pez, cazona, loba.
Escribo por varias razones; una de ellas es para detener mi
incertidumbre, otra acallar el vacío y la última para crear un
mundo imaginario, en que habiten mis lectores y yo.
martes, 8 de septiembre de 2015
Corina Maruzza
| Foto: Corina Maruzza |
Haz el caballo
ya no me digas qué se siente
Luis Alberto Spinetta
rectos humanos
entre autos caratulados
sumergen misiles del Fondo
de Catedral a Kurdistán
ríos de plomo en sangre
ni bien madrugo requisa
reptis de un asfalto formoseño que la polis
intercepta a mitad del cartoneo
intercepta a mitad del cartoneo
más te vale blanco y derecho
que saltar a lo wichí
mal de mares
llenos de muertos
de ambición de estar vivos
acuchillados del hambre
de inquietud migratoria
ni conseguir lo más mínimo
presume un número
(hay para las banderas
para las avalanchas
para los enfierrados)
para las avalanchas
para los enfierrados)
fondos paracaídas
ambigua presupuestancia
humanos
¡identifíquense!
carrera de embolsados
led en la estación:
corazones wifi
un cielo alumbrado
antifaseado
menos pis por arbolito
a la vista de
¡rectos, humanos!
pique blandido entre la vía de los trenes
crucis oblongas de las secretarías
sentadita en trencito
fila india de púberes
alta paliza
ibas a estar bueno
pero es que estás tan buena
te voy a llenar de
papelitos las conejitas
de talleres de bolitas
te voy a lavar los tachos
para que puedas dormir caliente
y voy alfombrar la mugre
a enveredarte las ruedas
te voy a prensar la lengua
lo que tengas
o no tengas
derechos esos caños
retorcida la médula
óxido piel cartón plástico
anda
vértebra
tira del carro
¡jalona
corcovea!
corcovea!
Fundamentalista del presente
te ayuda a subir con un brazo y dos piernas
la impiadosa curva de esa pendiente
pie piedra
la impiadosa curva de esa pendiente
pie piedra
pies fuelle
eje fuerza vértebra piel
centro por encima
aerostático
imantado
imantado
afectado
modestia
el piso se dibuja de peces
mareas nos organizan en anfibia reversa
pletóricas
orgánicas
plexo soláricas
que se curvan e intensan las teclas que invertebran para nadie
que se curvan e intensan las teclas que invertebran para nadie
el trote que atraviesa y las baila hasta el desliz
sin que aparezca silueta
fácil
el techo se tormenta
se tuerce en una cueva que lo aleja entre isquión y ceja
paladar cascabel
diente que tintinea
sinuosidad de los hombros
medio loto
palmera
pubis que se aleja por encima del cráneo
voz que desliza en el crecimiento de un pelo la cien
remotos del coxis y los trocánteres que trocan
el piso por un cuerpo
sobre el que gira o giro o rola
sobre el que gira o giro o rola
un brazo
dos piernas
y se apiada esa curva pendiente por la que sube
mariposa rodilla
y se apiada esa curva pendiente por la que sube
mariposa rodilla
libro cadera
plaga de ojos
que mira
y gatea
Autorretrato
un gesto tendido en surco
un detalle la apertura del beso
que el tentempié
invoca
línea insular
también resultado
de algún reniegue
acuático
una ínfula
pendientes
caravanas
ondulando hacia las escápulas
versiones de lo anguloso
alrededor: plantas
tréboles nacidos y unos gajos
trémulas ofrendas de las reproducciones
por trasplante
por obsequio
rescatada la intemperie de la espada
su filo inofensivo
indefenso
bandada
que mira el cielo
lanzada en círculo
a pique vertical
otra zambullida
los ojos que ven el salto de regreso
en caída
paréntesis sobre la marcha
vías aéreas
nocturnas
que son ciudades
que son marinas
del sur
párpados
gotas
¿Por qué escribo? Las plantas hacen silencio. Creo que en cada momento las razones varían. Ahora lo hago motivada
por el movimiento. Con alegría recuerdo la sorpresa que me dio
descubrir cuánta importancia daba Perec a las manos cuando leía. En
seguida, eso tuvo para mí muchísimo sentido. En mi caso, cuando
escribo están comprometidos los pies, como cuando leo o bailo. Los
ojos, los pies, las manos. Pero también todo el cuerpo. No sólo mi
cuerpo. No sólo cuerpos humanos. Tal vez no sea a mí a quien haya
que preguntarle por qué escribo.
| Foto: Fernando López |
Corina Maruzza
Nací en 1979. Soy guardavidas.
Mi casa es en Banfield, donde trabajo como psicóloga. Me recibí en
la U.B.A. Cursé el Doctorado en Salud Mental Comunitaria en la
U.N.La.
Sería de Flores, donde también trabajo, si fuese de la capital. Acá
hice la residencia, coordiné el taller literario de la sala de
internación de salud mental del hospital Álvarez y publiqué dos
números de la revista Teodoro.
Obtuve un premio y algunas menciones en las XIV, XV y XVI Jornadas
Metropolitanas de Residentes de Salud Mental, por la presentación de
relatos de casos clínicos y de la experiencia en un taller de juegos
con niñ*s que recibían diagnóstico de autismo y asperger. Dos de
esos trabajos fueron publicados en la revista Clepios, y en la página
web del hospital Álvarez. Me formé en Atención Primaria de la
Salud en Maimará.
Junto con Irina Tozzola llevamos a cabo el proyecto de poesía
ilustrada Cinco Setas.
Hace algunos años empecé a repensarme y estudiar sobre disidencia
sexual. Ya trabajaba en cuestiones relacionadas con la violencia del
género. Sigo en eso.
Tuve la suerte de: 1) tipear colectivamente La sublevación de Bifo y
participar de la costura (encuadernado) de Informe de Reynaldo
Jiménez, ambos publicados por la editorial hehkt, y 2) leer en la
mítica cabina del Cheescake (hoy desmantelada) en la Ronda de
Poetas, en Montevideo.
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