jueves, 5 de enero de 2012

(Y se va uno de los bravos. Insisto: qué onda...)


au (41)




en trance

guau
au (42)
     sente
              siente
                         sentado
ladrido y deserción
interjección
de dolor
au (43)
menta
tus alvéolos
                     mi corazón
hasta estallar
aun pequeño


au
por prescripción aureliana (44)
tarde noche lluvia urdida
que conduce a la única
línea que queda
para decir sin decir
                               tu no estando

como auxilio
denegado
en un outlet
de almohadas vacantes parientes caducos anillos sin dedo (45)
au


avanza anda corre va
entra usurpando
sonidos austrias audulia
se desliza
con muy áulica cadencia
de pasos a solas
                          y aullido des
comunal
contra las paredes
                              sin columnas
que auspician mi espacio
                                         y dan cabida
a esta áurea ocasión
de medir de hacer planos
sin corral
                ágora
                           ubicuidad


y lee superficies
                            autolimpiantes
pero no
la undosa marvisceral
no
augur de mis pulmones
de mi tráquea au
mi útero una usina
                               de lo que no
es


no austera protección
sino auschwitz o dachau
de los sueños inauditos
aunque se tiendan
                             bajo el sol
                                              los vástagos
                                                                  de desaunados
amores
que inauguran
y clausuran
cada día umbrío
                          con sol


sigue siendo aun en sombras
sin saberlo
un auriga de jumentos fuertes
auscultando los jadeos
contracciones
au en seco
au en aire
au en olas de silencio (46)
aun después de
llamadas fallidas
falos desahuciados
au
como una jaula tardía
                                    de hidroponía
para el postpienso de ahumados sesos
postdevano relleno opto
postvacío desando invoco
aunque
             ni siquiera me contestes


no estando
que ahuyenta a los pretendientes
                                                     y a sus perros
y me lleva a una
                                    augusta
                                                  loza
                                                          final
en audiencia con los días
con laúdes
                  de outsiders
y su autista tacto turbulento
fauno del desplome
audio plúmbeo
                        de lo que me sobra
autopista
               donde no te veo
a pesar de la auténtica
                                    deforestación
au

auge de espasmo
augurio de nada
au
este aura que me abraza
hasta opacarme (47)
es aurora de ponientes
                                    nunca febo asomando
es audacia sin raíces
y sin duda
                 autónomo
astronauta
de mi au
jero



25.XI.08



(41) AU: onomatopeya por delirio de licantropía, o a causa de dolor excesivo.

(42) AU: símbolo del elemento químico ‘oro’, número atómico 79 y peso atómico 196,967 gramos. Es un metal muy denso, blando y de color amarillo intenso. Se clasifica como pesado y noble; en el comercio es el más común de los metales preciosos. El cobre (Cu), la plata (Ag) y el oro (Au) están en el mismo grupo en la tabla periódica: todos maleables, conductores de calor y aplicables para influir sobre la salud.

(43) AU, sigla estandarizada en los ámbitos profesionales de la ginecología para aludir a la ‘anticoncepción de urgencia’.

(44) AU: cerca de tres cuartas partes de la producción mundial del oro se consume en joyería, una de cuyas variantes son las fundas dentales, ornamento altamente preciado entre los gitanos, pueblo nómade sin territorio, pero reconocido como nación, con bandera e himno, desde 1973.

(45) AU: la tendencia a formar complejos es muy fuerte. Los enlaces entre oro y carbono son normalmente estables, como en los complejos de cianuro y varios compuestos orgánicos, de modo que el oro sólo hace alianza con aquello que mata o muere.

(46) Au: el oro, si bien es muy escaso, se encuentra distribuido por todo el mundo. Incluso, el agua de mar contiene concentraciones bajas de oro del orden de 10 partes de oro por billón de partes de agua. Esta calidad de omnipresente, además del alto valor que le adjudica, hace que en algunas líneas de la Cábala ‘oro’ sea otro nombre de Dios, por afirmación y por negación.

(47) AU-. Emplear en forma sistemática algunas porciones semánticas y fonéticas se asocia con los experimentos realizados en Ginebra con la Máquina del Big Bang. El Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN) posee un colisionador que, en junio de 2010, batió récord generando cerca de 10 mil choques por segundo, fenómeno que lo acerca, cada vez más, a su meta de comprender el origen de la materia. En el ámbito del lenguaje, componer, descomponer, acelerar, suspender y generar accidentes, siguiendo el modelo básico de tema con variaciones, son un ejercicio similar. Mientras los físicos anhelan encontrar una partícula subatómica, conocida como el bosón de Higgs o 'partícula de Dios', que explicaría por qué la materia tiene masa, los palabristas especializados llevan a cabo tarea semejante por llegar al mismo ovo no divisible, a veces con una ayuda extra de oxitocina, aunque sin aprobación oficial. Hasta aquí, el logro no menor ha sido acceder a diversos tipos de silencio.

Sigo elaborando elaboratorio. A ver qué onda... (tell me, tell me)

A quien corresponda:


en cambio el cielo mi cielo
en todas las posiciones
es el color que compone
este olor este calor
no hay descomposición posible
estoy hecha de agujeros
soy hija de henry moore
ya no duelen ahora duelen
pasa el sol
el aire nuevo el añejo
entran salen con el amor de tu cielo
enhebrándome
testa de aguja infinita
porque el infinito existe
si alguna vez no lo ves
mirá a través de estos huecos
no uniformes
no deformes lo habido
sencillamente no hay chance
fue por eso
que el ahorque te falló
aun con mis pies pataleando
colgadita
paso de espasmo (54) final
puedo y quiero respirar
por cualquiera de mis orificios
que son tantos
y sigo insistiendo




.......................................................I’ll be back


(54) El paso de espasmo, además de ser relativo a la muerte y sus aledaños, está relacionado con la Bharata Natyam, un tipo de danza de la India, de hace más de 2000 años, proveniente de la Tierra Tamil (SE). Sin embargo, hay quienes lo conectan con los gitanos, originarios del ‘Panyab’ o ‘Punjab’ (NE). Este “paso de espasmo final” es puesto en la escena mediática por el bailarín y coreógrafo Prabhu Deva, llamado “el Michael Jackson de la India”, nativo del Tamil Nadu. Así lo podemos apreciar en la película Kadhalan (palabra tamil que significa ‘amante’), de 1994, específicamente en el video de la canción ‘Mukkala mukkabla’ (url http://www.youtube.com/watch?v=XhCtgD6AuXI ). Una performance más tradicional está disponible, por ejemplo, en http://www.youtube.com/watch?v=zmrMTxT_SP4 

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Blanca Varela II - Pájaros en la Frente - Antología 2011



Pájaros Locos 2011- Marimé Arancet - Valentina Bonelli - Violeta Cangianelli – KarinaCartaginese– Ana Claudia Díaz – Carolina García – María Gutiérrez – AlinaMuszak - Juan Previgliano- María Laura Romano – Natalia Romero – MónicaRosenblum – Alicia Saliva- Romina Freschi
Crayones y Acuarelas: Luisa Pedreira Freschi
Tapa y Viñetas: Eduardo Zabala
pájarosló editora



Máscara de algún Dios

Frente a mí ese rostro lunar.
Nariz de plata, pájaros en la frente.
¿Pájaros en la frente?
Y luego hay rojo
y todo lo que la tierra olvida.
Humedad con poderes de fuego
floreciendo tras las negras pestañas.
Un rostro en la pared.
Detrás del muro, más allá de toda voluntad,
más lejos todavía que mirar y callar:
¿qué?
¿Siempre hay algo que romper, abolir o temer?
¿Y al otro lado? ¿Al revés?
Vuela la mano, nace la línea,
vibrante destino, negro destino.
Por un instante la melodía es clara,
parece eterna la tarde,
purísima la sombra del cielo.
Vuelvo otra vez. Pregunto.
Tal vez ese silencio dice algo,
es una inmensa letra que nos nombra y contiene
en su aire profundo.
Tal vez la muerte detrás de esa sonrisa
sea amor, un gigantesco amor
en cuyo centro ardemos.
Tal vez el otro lado existe
y es también la mirada
y todo esto es lo otro
y aquello esto
y somos una forma que cambia con la luz
hasta ser sólo luz, sólo sombra

Blanca Varela

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Alicia Saliva




Relevé

querer en puntas
de pié


este aleteo
ante la inminencia
este pálpito a destiempo
y el respiro a bocanadas

ante el  rumor del regreso
esta fuerza en los talones
leves                            de gacela
para subir cuestas al mediodía
para atar hermosas tipas de otoño
y girar galerías  

ante el asomo leve e incierto
se  me inclina el cuerpo
y un atropello de lanzas
suelta su disparo

no las detengas
te atravesarían los ojos

es una tropilla entre pajonales
cuando te intuyo  


(De Aleteos)

Víspera en las márgenes del río


Callan las cuerdas.
La música sabía lo que yo siento.
Jorge Luis Borges


el canto espera
se sabe poco lejos de las arpas
que cuelgan sus cuerdas
en ramas de árboles extraños

y la lengua de los sauces
de sus lágrimas
verdes y largas como caricias en el río
hoy dejan que el aire escuche
sólo el roce del viento en el agua

manos tejedoras
mezclaban la canción de sus hilos
-va bien ese rojo estridente sobre la piel apagada-
con tonos soleados
de las cuerdas de las arpas

ahora
en una vera donde la noche trae
oscuro silencio de luces

enmudecieron las agujas

no se oye ni un choque de metales
en el vasto número de los mundos
/que el canto esperan

(De Las veredas del agua)



Las costas


poniéndose detrás, a los pies de él,
comenzó a llorar…
Lc. 7, 36

¿Ves a esta mujer?

no sabe de largos mares ni desiertos
hundimientos, atracos, bonanzas
que trajeron perfumes y frascos de alabastro

ella sólo recibe la abundancia

sus cabellos descuidados
negros como el olor amargo de su vida
enmarañada entre mis pies

sus cabellos que no terminan
tanto deseo
apenas mojado
entre lágrimas y perfumes  

ese amor aroma
oferente
¿dónde tuvo crianza, quién pudo nutrirlo?
si lleva siempre la piel vieja y sucia como humareda
ajena el alma y el cuerpo al placer del agua

¿La ves?

cómo no verla
si se entrecierran las ventanas porque huele y grita cuando pasa
sólo el viento se le queda
enredándose un poco con el polvo, el frasco, los cabellos, las sandalias

ella no imagina
no sabe dónde algo le arde


para derramar su deseo fresco
de humedecer la carne y el aire amados

que oliera a nardo y el bálsamo le entrara en el alma 

¿Pero no ves a esta mujer?

no,
no viste nada de lo que ella viera

callada como las costas
trae perfumes, collares, cabellos

habla la lengua del infinito

una gota fragante mezclada en su cuello
atraviesa la mata de pelo con que frota el suelo
se escapa del charco de pies y de lágrimas
y no se evapora

ni siquiera entre estos versos
(De Las costas)

Alicia Saliva
Biografía
Qué difícil esto de decir quién es uno. Queda demasiado en los blancos. Sí, es verdad, soy Alicia, estudié Letras, vivo de ellas, doy clases y me maravillo cada vez que yo misma u otros des-cubrimos un fragmento, una mínima esquina, del inmenso mundo. Leo poesía desde siempre, quizá con demasiado vicio analítico hasta hace unos años, cuando supe que puede ser parecido a respirar o a una urgente contienda política. No da igual. Así, claro, en la vida. No da igual estar allí cuando algo sucede que haberse ido.
¿Por qué escribo?
Porque algo empuja, y da la casualidad de que me empuja a mí. No vale correrse y que esas manos presionen el aire. Están apoyadas en mis espaldas. Algo traen, algo quieren. Las dejo tamborilear en mis dedos. 
Porque sin la palabra poética el lenguaje sería como hablar bajo el agua. Le faltaría forma, sonido, precisión, se disolvería. Porque no alcanza con decir, o con decir no se alcanza aquel cruce de la voz y la vida donde resiste lo que no se puede enterrar.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Carolina García


Foto Francesca Woodman


                                                                                                  para mi padre
Algo hay que hacer
                                    con el vacío o con todo
siempre?
te voy       te fugo       te abismo
y quedo con mi mitad huérfana
mi media medida de lente lenta tu muerte
veinte vueltas ha dado el mundo y yo con él
veinte cíclopes miopes de tanto cielo
así recibo el blanco y blasfemo
ira que venga la alojo en jaulas
arrojo y me jacto de pájaro audaz
te destierro te decanto y canto
lo que despabila mi jardín
madeja el pacto como el hilito un guante herido
a medio hacer me dejás y repueblo 
saco del lodo la luna
la devuelvo entera yo creciente ya
en un cariz acuoso despliego el espacio abierto
los cálamos libres
para emplumarme y desenlutarme de una vez 

 
Pupila en Girona
  .
Montaña hermana a otra
montaña
como rompe sin embargo rampa
tu exilio esa media vuelta
tu jirón femenino
quiero dar un grito calmante como faro
a trece mil kilómetros de océano
que tu partida estalle en la ola
que te alcance
la marea
tiemble todo y despabile
los sueños truncos
detenidos
quiero el temporal  en la garganta dirigido
al suelo que lo incline que lo abra
para que lo doble se reúna
y palpiten dos
pupila a pupila retomar el juego
donde lo dejamos:
acá

Laguna en mí
.
Las notas que se agolpan en un pedacito del pentagrama y
luego el silencio de cien redondas o
exponer tu rostro a la luz en un bulbo interminable, dan
esta intuición de foto que se interrumpe
esta reserva de lengua que se aquieta
como el espacio que no medimos y sesga nuestro abrazo,
sí, después del adiós
este no color, este sin sonido,
esta partecita que queda e incita:
a población de rugidos
a recipiente y su poción para desamor
agua bendita
a obturador y su instantánea de despedida:
no,  no quiero santos, no espectros
no misas que mitiguen el intervalo
no altares a lo que ya fue.
.
Cobijo este vacío
matriz de poema
esta falta
provocadora de zancos.
Cultivo este hueco
juglar en mi huerta nocturna
este ombligo cóncavo
y su cordón
inherente a la luna.
.
Entonces la fugacidad muda a colmena
precipicio 
el cuco del blanco se saca el vestido
redimidas hojas en el estanque de los papiros sedientos
sedimentan y causan
nuevos cráteres.
 . 
Salto
         continuidad del blanco que no intimida
.
Velo en esta falla
que quiebra el curso de las nubes heredadas
esta hendidura
que precipita  las gotas de un océano inconcluso.                                                  
                                                                                                


.

.
Carolina García

¿Qué hago cuando escribo?
Me cubro de las cortezas, de lo que está a punto de perderse, de lo que resiste, siempre,. Persigo las fotos que no saqué, las intento. Escribo para los árboles, que nos exceden y están ahí agitándose, vivos, dando.
 



Nací el 1 de abril de 1975, soy mujer en permanente construcción, trabajadora, fotógrafa cuando alcanzo a capturar algo de luz.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Un secreto


cuando dormimos
sobrevuelan
quienes fuimos
con sus plumas de colores

y no es leve el aleteo
el entrechoque el incruste

su cópula áulica
nos abanica
y nos obliga
a apretar el abrazo
cara a la noche
que mira al oeste
para evitar
que amanezca

lunes, 23 de mayo de 2011

Díaz I

De triángulos está hecho el mundo. Coloridos. Convulsiono en la colectiva muestra que tiene como virtud, unir los lazos. El sendero. El inconsciente que amaina, lo irregular.


Como dos ruedas que trasmiten mientras giran. Un holograma. La cadencia. Eslabones enlazados entre sí que se funden y hacen una superficie de corcho para flotar. Manos agarradas en la danza. Para liberarse de los cables, de las ataduras. De una misma médula. Opresión que permanece sola, dentro de un pozo, una torre o un armazón.
Estábamos resguardados en la dársena del río. Desde ahí, surgir. Subir. Signo rodado. Pez luna. Círculo abanico. Cada vez, es nuestra vez. En lo próspero y en lo adverso siempre está el viento del sur que se hace estampar en alguna parte del cuerpo. La cordillera: el cisne blanco en su lomo. Libre. La voz es un molino de papel. Ando con ella y mi grito se llena de pliegues, de delgados hilos de lana que lo atraviesan, de cuerdas. Los demás, también están asidos de la mano, dando vueltas en la misma fiesta. Yo intento seguir mi curso, caminar los ríos, los planetas. O rodarlos. Avanzar hacia él. Caminito que calma mi ansia. Poblado de calas acuáticas, de arándanos, de frutos con hojas cilíndricas. Casi al final, una multitud de florcitas de color azul oscuro. Esto, no corresponde a la idea que me había formado de vos o que te habías hecho de mí. En el suelo se juntan nuestros pies y las huellas sucesivamente, como un vuelo de aves. O el nadar conjunto de las ballenas francas. ¿Cuántos eneros arrojados? Al enterarse que la claridad del día se gobierna en el andar. Ahora sé, que a él lo agobian las penas, los años pasados, las sábanas y la imagen líquida del diluvio. Mi silueta.
De tanto en tanto, la trama se va haciendo de lava. Yo quería asignarte solo la palabra pasamontañas. Hacerme cargo de eso.


Llegué, me rindo. Encorvo el cuerpo hacia la tierra para aliviar la noche del tiempo en
que aún falta el resplandor del horizonte, su armonía. Una tribuna de oradores del pueblo juzga mi cesar, remoto e impreciso.


Me mareo. De barro esta hecho el frío. El fin. Empecé a coleccionar diademas. A rodearlo todo con la sombra de la arista de mi vestido hecho de seda. Mis dilemas. La continuidad orgánica. Mi turno de llevar las plumas del pavo real. O convertirme en calabaza. O también, puedo dejarlo todo atrás y ser una pequeña niña hornera.





Ana Claudia Díaz (inédito)


Taller Gratuito con inscripción previa- Hay tiempo hasta el 18 de Octubre de 2023

 Un espacio para empezar a mostrar y repensar el trabajo en función de una primera socialización cuidada, con personas que escriben con pasi...