viernes, 8 de mayo de 2009

Dice Clitemnestra en respuesta a Florencia y a Valeria

escuchen
yo quise
escribir mis memorias en papiros
y no pude
fue peor la biografía
bajorrelieve en el templo
pero sólo resonó
con el rollo de las olas
que no existe el olvido
acá estoy mi amor de vuelta
he venido puedes creer
tampoco existe el archivo
no di con él ni aun transpuestas
diez mil veces las arcadas de palacio
sólo hallé un muro horadado
llamado de los lamentos
blanqueado como sepulcro
pero de archivo ni rastro
hontanar seguirá habiendo
siempre pena nunca olvido
porque es este propio cuerpo
el que gime y recuerda
sin importar cuántas veces
cruce el umbral
atraviese la misma puerta
de los leones o de los perros de raza
este cuerpo voluptuoso en los
días sostenido
en el que como y bebo
por las noches
para no comer yo canto
pero se empeña la vida
e ingiero tonelada de pescado
trago crudos peces quietos
sushi sashimi ceviche
irisados y serenos
sólo para imaginas
el sabor de mi vulva en tu boca
mi vulva abierta en paso (abierto) para tus hijos
mis hijos mi hija mi
hijita
la que entregaste
para alimentar los falos
para engordar los egos
sin fin mi canto sobre las olas
bajo las aguas tras de los muros junto a las piedras
los vecinos los parientes campesinos
se taponan encerrados los oídos
inquietante
la lucidez desespera
y yo canto para no
comérmelos
dolorosa entono el stabat mater
“Virgo virginum praeclara
mihi iam non sis amara
fac me tecum plangere”
otras veces
cuando suenan baterías bombos de murgas bongoes
con los tipitos repito
sin mi peplo ni sandalias
que no existe el olvido
arrancando las cortinas
y con ánforas de néctar
acepto que odio y amo
pues todo queda indeleble
mi amor de pies sin planta
como lonjas de mi cuerpo que no sangra
sólo destila bromuro que florezca
apenas
lo necesario en los brotes
el veneno de esas bellas
flores negras y amarillas
ya no hace falta
apenas
unos hilos unas cuerdas en la gorja
para bramar voz en cuello
la sentencia de tu muerte
y advertirles
a tus hombros imprudentes
que distante serás también indistinto
aun en medio de tus burdos pasos burdos
oh tanto
Agamenón

los quise